La capa de poder

Imagina que tus manos se llenan de poder y fuerza. Toda esa energía empieza a tejerse hasta convertirse en un vestido resplandeciente. Cada hebra es un momento de tu vida, pasada o futura, en que actúas con tu auténtica voluntad y tu auténtico corazón. Este vestido se convierte en una capa con capucha. Levanta esa capa y obsérvala ¿qué aspecto tiene? ¿Es pesada? ¿Cuál es su textura, su olor y el color de tu poder? Aprende a familiarizarte con esa prenda, esa parte de ti que está despierta, alerta y preparada para todo.

Haz una pausa.

Cuando estés lista, envuélvete en esa capa. En lugar de quedarse encima de tu ropa, su tejido se disuelve dentro de tu piel, la hidrata y colma cada célula de tu cuerpo con la energía y la fuerza que tenías en tus manos. Esa capa siempre ha formado parte de ti, pero ahora puedes verla y sentirla. Si miras de cerca, puedes ver la energía que reluce en tu piel, un suave resplandor como el de la luna. Has de saber que esa luz es tuya, que la has revelado a partir del espíritu luminoso que hay en ti. La confianza y seguridad que te inspiran hacen emerger tu ser espontáneo y real de las sombras y lo revelan dentro de tu cuerpo.

¿Te sientes como una sacerdotisa, una guerrera o una reina? ¿Cuál es el tipo de persona con la que la capa te permite mostrarte al mundo? Esa persona que todavía puede ser extraña para ti es el núcleo de tu ser. Tómate tiempo para grabar esa sensación en tu memoria para que a partir de ahora siempre te reconozcas a ti misma.

Haz una pausa.

Cuando estés lista vuelve al mundo con la capa de poder puesta. No tienes porqué quitártela nunca, pero la puedes volver a colocar cuando resbala de tus hombros. Cada vez que sientas los vientos fríos de la duda sobre ti misma y la incertidumbre, puedes requerirla y ella te infundirá calor en cada parcela protectora de tu propio ser divino.

(Meditación extraída del libro Eres una diosa. Tu cuerpo sagrado. Dianne Sylvan. Ed. Obelisco)

Pele, diosa oscura del fuego

Érase una vez dos hermanas enfrentadas por el amor de un hombre. Una de ellas había seducido al marido de la otra quien se enfadó tanto que iniciaron una persecución por toda la tierra. Cada vez que Pele, la seductora, encontraba un lugar donde esconderse, su hermana, diosa del agua y los mares, lo inundaba todo. Así siguieron hasta que Pele descubrió la montaña más alta de la tierra, el Mauna Loa. Como su hermana no podía llegar hasta allí, decidió instalarse en ese lugar. Invitó a todos sus hermanos y les consagró otros montes. Pele favoreció a su hermana pequeña que era su favorita. Nuestra protagonista, adoptó un cuerpo físico para visitar la isla y se enamoró de un joven mortal, pero como era una diosa, debía volver a su forma de espíritu. Pele pidió a su hermana pequeña (su favorita, recordemos) que llevara al joven hacia ella, una vez que hubiera vuelto a su forma original. Pero el muchacho había muerto de pena. La diosa consiguió devolverle la vida y juntos marcharon en busca de Pele. Ella tuvo sus dudas, se sintió traicionada, montó en cólera y envió una oleada de fuego contra su hermana y su amante. ¿Quién murió? El chico, claro, que era el mortal. Afortunadamente, otro de los hermanos, que andaba por allí, alcanzó el espíritu del joven y pudo restaurarlo en su cuerpo, devolviéndole la vida. Después de esto, volvió con la hermana pequeña de Pele, quien lo había estado ayudando, y juntos vivieron felices.
¿Lo tenéis claro? Un lío de amores, dudas, celos, y cólera.
Pele es la diosa del fuego, los relámpagos, los volcanes, la danza y el viento. Posee el poder para crear y para destruir. Un volcán destruye todo lo que tiene a su alrededor, pero la lava, cuando se enfría, deja nuevos terrenos, además de que sus cenizas dejan un terreno fértil para el cultivo.Pele 2
¿Qué nos aporta Pele? Nos recuerda que poseemos una fuerza creativa responsable de dar forma a nuestra vida. Nos reconecta con nuestra fuerza, pasión, creatividad y con la habilidad de deshacernos de lo que no necesitamos. Nos transmite la imagen de una mujer con fuerza, valentía y dignidad.
Pele en nuestra Sombra. La cólera es una emoción generalmente reprimida, sobre todo en las mujeres. La que es capaz de expresarla suele ser calificada de una manera negativa, porque “una buena señorita no se enfada nunca, y menos aún lo demuestra en público”. Pero esa ira existe, la sentimos por multitud de motivos. Y reprimirla sólo nos hace enfermar. Cuando no se expresa el enfado, o cuando sus causas no desaparecen, esa ira se transforma en furia, en la explosión de un volcán que se lo lleva todo por delante, y luego se arrepiente de haber matado al ser que amaba (como en la historia de Pele, que arroja su fuego contra su amado y su hermana favorita). Pero la furia no es una emoción útil. Nos ciega, no nos permite razonar, tratar de encontrar una salida, no se deja encauzar, y por eso nos hace sentirnos a menudo impotentes y frustradas. Mientras que la Hi’iaka, la hermana pequeña, es leal, compasiva y amorosa, Pele es temida debido a su fogosidad y airados arrebatos de furia. Son dos aspectos, el luminoso y la sombra.
Pele es una diosa oscura que nos muestra el poder que la mujer tiene oculto en sí, un poder de creación y de destrucción. Y esa destrucción es necesaria para poder seguir llenando nuestra vida con lo que vamos creando en cada momento. Pero también nos avisa de que la manera de que eso suceda debe ser controlada, planificada. La mujer tiene ira en su interior, se enfada, como cualquier otro ser. Y tenemos que recordar que tenemos derecho a expresar nuestras emociones, TODAS, no sólo las que la sociedad/padres/amistades, etc. consideran apropiadas en una mujer. Conecta con tu ira interior y déjala salir dándole permiso para expresarse. No la contengas porque eso sólo provocará dos desastres: acabar con tu salud o reventar en un estallido que lo convertirá todo en pedazos que luego debes recoger. ¿Reconoces tu enfado? ¿Enfermas? ¿Te vuelves agresiva, pasiva o sarcástica? ¿Estallas en momentos inapropiados y te dañas a ti misma o a otros? ¿Sacas tu enfado con tus hijos o con alguna otra persona que no representa una figura de poder?
Prueba con esto: Cuando sientas que alguna situación o alguna persona está despertando en ti una sensación de enfado o de rabia, no la contengas, exprésala. Pero hazlo de una manera positiva. En lugar de “me estoy enfadando / me estás enfadando”, trata de ser asertiva: “esta situación, conversación, etc, me está haciendo sentir mal, me gustaría…” , “cuando haces / dices tal cosa, yo me siento mal, me gustaría que la próxima vez no gritaras tanto, recogieras la ropa, me escucharas con más atención…”
¿Lo pruebas y me cuentas tu experiencia?

Chi Kung para la mujer

Este libro nos explica cómo utilizar los ejercicios energéticos y físicos del chi kung para equilibrar y restablecer la salud de la mujer. Nos cuenta cómo abrir los canales energéticos vinculados a los órganos reproductores femeninos y cómo eliminar los bloqueos energéticos que provocan disfunciones y enfermedades sexuales. Aparece un masaje de pecho y genitales que hace circular el chi (la energía vital) por todo el organismo. También se detalla la práctica del levantamiento de pesas chi, técnica semejante a los ejercicios de Kegel, pero con el empleo de un huevo intravaginal de jade. A todo esto (y más), se suman consejos dietéticos, limpiezas depurativas y remedios herbales que estimulan aún más la sanación de los órganos femeninos y la conservación del deseo sexual.

Sus autores son renombrados maestros de Tao y alquimia interior.

Plantas para el ciclo (4). La menstruación

Este es el momento más duro para algunas de vosotras. La energía tanto física como mental está casi bajo mínimos. Necesitamos tranquilidad, incluso algo de soledad, a veces, y no la encontramos por ningún sitio. Eso nos lleva a estar algo más alterables, bien con ganas de llorar o nerviosas, irritables… Y si además, sentimos dolor, todo se pone más cuesta arriba. Estas dos plantas pueden ayudarnos a recuperar la serenidad perdida, al menos en parte, y sobrellevar esos días hasta que la Guerrera vuelva a resurgir renovada.

ARTEMISA (Artemisia vulgaris). En la antigüedad se consideraba una planta femenina, asociada a Venus. En Europa se utilizó mucho para hacer magia, favorecer los sueños y proporcionar protección. Se colocaba una ramita de artemisa bajo la almohada con la intención de regular el ciclo hormonal y recuperar la menstruación perdida. Tomada durante la regla, armoniza la circulación sanguínea, ayuda al hígado a desintoxicarse y calma las molestias. NO SE PUEDE TOMAR DURANTE EL EMBARAZO. En tisana, se hace una infusión de 5 minutos con ½ cucharadita por taza, toma una o dos tazas al día. En tintura, de 20 a 60 gotas (0,5 a 1,5 ml) de 1 a 2 veces al día. Evita tomar fuertes dosis durante más de un mes, pues esta planta hace trabajar mucho al hígado.Resultado de imagen de artemisa vulgaris

VALERIANA (Valeriana officinalis). Es una planta sedante muy importante. Aporta una gran relajación, además es analgésica y antiespasmódica, ayuda a calmar los dolores. Debe usarse con moderación y de manera puntual, porque en algunas personas puede desarrollar dependencia (aunque no es lo frecuente). En tisana, se prepara una infusión con una cucharadita de raíces por taza durante 10 minutos. Imagen relacionadaSi no te gusta su sabor, puedes mezclarla con otras infusiones, mejor relajantes, como melisa, verbena o azahar. En tintura, de 40 a 160 gotas (1 a 4 ml) 2 ó 3 veces al día unos 30 minutos antes de irse a dormir. Es preferible empezar por la dosis más baja e ir aumentando si es necesario. También se pueden tomar con cuentagotas cada media hora para aliviar el dolor, aunque debe tenerse precaución para no consumir más de 400 gotas (10 ml) al día.

Para leer sobre las otras fases: Fase premenstrualOvulaciónFase preovulatoria

Anteriores Entradas antiguas

Esta soy yo

Elena

Elena

Advanced Moon Mother formada por Miranda Gray, Terapeuta Esencial y Master en Flores de Bach por el Centro Edward Bach de Madrid, EFT, Maestra de Reiki Usui Tibetano.

Enlaces personales

Ver perfil completo →

Mujer de Luna

Esta aventura comenzó como Historias en Espiral, una nube de textos que se entretejían formando un viaje hacia el interior. Se transformó en Mujer de Luna cuando el viaje se llenó de energía y esencia femenina conectada con la Luna y nuestro útero. ¿En qué estación del viaje estás tú?

Páginas