Pon tu útero a bailar (la Danza del Vientre)

La llamada danza del vientre, danza oriental o bellydance tal y como hoy la conocemos, fusiona muchos elementos. Su base son las danzas populares típicas de diversas regiones o zonas geográficas del mundo árabe. Pero lo que se baila hoy en día bajo este nombre es el estilo que se popularizó a partir de las antiguas películas de Hollywood, que fusiona elementos originales con movimientos más refinados cercanos al ballet. Incluso el vestuario, el empleo de tacones o el maquillaje son añadidos modernos. Se creó así un estilo más glamouroso y atractivo para el espectador europeo y norteamericano, con otras costumbres y gustos estéticos.
Pero si buscamos su origen, más allá del cariz dado por Occidente, no sabemos realmente de dónde procede ni cuándo surgió. Incluso su historia reciente es complicada de documentar, debido a los prejuicios de quienes escribieron sobre ella. Según algunos investigadores, sus raíces parecen estar relacionadas con rituales religiosos prehistóricos. En concreto, se trataría de ceremonias para propiciar la fertilidad. Para afirmar esto se basan en que es un baile que reproduce simbólicamente los movimientos de la concepción y el parto (movimientos bruscos de cadera, contracciones y ondulaciones abdominales…) Por ello, también es una danza apropiada para la mujer embarazada y una ayuda en el momento de parir, pues los movimientos ondulantes realizados con las caderas fortalecen el útero y la zona pélvica (lo que sujetará mejor al feto durante el embarazo) y enseñan a relajarlo entre contracción y contracción. En algunas tribus beduinas y bereberes, en el momento del parto, el resto de mujeres rodea a la parturienta y la acompañan danzando, compartiendo con ella los movimientos de su cuerpo.

Esta danza es una fuente de autoafirmación femenina que expresa como ninguna otra la esencia de ser mujer. Nos anima a celebrar nuestra belleza interior. Nos recuerda el placer de sentir el cuerpo en toda su extensión, en todas sus partes. Nos devuelve nuestra sensualidad innata, que perdemos o escondemos bajo capas de vergüenza, porque es una danza que realza nuestra feminidad sin convertirla en un objeto de deseo. Concede importantes beneficios físicos como la regulación de los ciclos menstruales, la renovación de la energía corporal y un conocimiento mayor del cuerpo y de los propios sentimientos. Facilita el desbloqueo de las tensiones, emociones y sentimientos reprimidos que se instalan en la estructura corporal, permite expresarlos y así libera y armoniza el cuerpo y la mente. En el ámbito psicológico, ocurren cambios sutiles. Ya que no requiere un cuerpo escultural ni un vientre plano, empiezas a aceptar y apreciar tu propio cuerpo, adquieres confianza en ti misma, descubres tu gracia, disfrutas de tu ser, olvidas tus problemas, descubres el aquí y el ahora mientras te dejas llevar por la música, intentando dibujarla con todo tu cuerpo. Experimentas una transformación total.
Al desbloquear la energía retenida debido a la tensión, se favorece el buen funcionamiento de los ovarios y el útero. Los movimientos del baile liberan la energía femenina, centrándose en su fuente: la pelvis y sus órganos internos. Pero no sólo eso. Los movimientos suaves y serpenteantes de los brazos conectan con el cielo, ofrecen y dirigen la energía de la Madre Tierra que penetra en el cuerpo de la mujer a través de los pies descalzos. El pecho se abre, ofreciendo espacio al corazón para recibir la energía universal del Amor. Las manos aletean, acariciando el aire en torno a tu cuerpo. Los hombros descansan, por fin, y se relajan con el movimiento…

En esta danza aún hay muchos más beneficios, tanto físicos como mentales. Pero por encima de todos, quiero destacar uno: te hace olvidarte del mundo, centrarte en ti misma y divertirte. Y eso, hoy, nos hace mucha falta.

Si a alguien le interesa profundizar en los beneficios de la Danza del Vientre en el embarazo, creo que aquí hay buena información:

http://lacted.com/bellydancingindex.html

Y aquí, un par de videos, para disfrutar

Así viví la Bendición del Útero

Llegó el 7 de Febrero, Luna Llena, y día de la Sintonización-Bendición del Útero que Miranda Gray nos ha regalado.

Hacia las tres de la tarde, antes de ir al trabajo, realicé una de las pequeñas meditaciones previas al gran momento. Y ya desde entonces, algo se removió, porque me levanté de la silla con un terrible dolor en la cintura que no me dejaba enderezarme. En fin, una mala postura, una meditación interrumpida bruscamente… pensé. La tarde se me hizo larga, pensando en lo que me esperaba a la noche, ya que yo había elegido las 24:00 GMT, es decir, la una de la mañana. Llegar a casa, cenar, ver un rato la tele… y el cansancio se fue apoderando de mí. Poco a poco se me colaba en la cabeza la idea de ir a dormir. Total, me decía a mí misma, la propia Miranda dice que si no se puede hacer a la hora elegida, la energía se queda ahí hasta que lo pueda hacer. Así que tenía una excusa, y además apoyada por la autoridad de la persona que lo había preparado todo. Pero qué demonios. El compromiso era conmigo misma. Ya me han defraudado bastantes personas y seguro que yo le he fallado a más gente de lo que quiero admitir. ¿También iba a fallarme a mí misma? ¿De esa forma voy a fortalecer mi presencia, mi energía, mi yo… si no me hago caso? Pues hala, a aguantar.

Y nada pudo alegrarme más que haberlo hecho. Cuando se iba a cercando el momento, preparé el lugar, un pequeño espacio sagrado en el salón de mi casa, lugar de reunión de todos mis seres queridos, lugar donde nos alimentamos y crecemos como personas escuchándonos unos a otros y pariendo entre todos nuestras ideas y proyectos. Tan sólo me iluminaba una vela y la escasa luz de las farolas de la calle filtrándose por las cortinas. Busqué la luna con la mirada, la saludé como a una gran madre, y recé para ella. Y todo comenzó.

Seguí las instrucciones de la meditación. Conecté con la Luna, sentí su refrescante luz bañando mi ser, entrando en mí, alojándose en mi útero, anidando en mi vientre. Y recibí el regalo más hermoso de mi vida, con el que nunca soñé como mujer: sentí, bajo mis manos, el latido de mi útero. Lo percibía palpitar, lleno de vida, segura de que se sentía orgulloso y feliz de que por fin le hiciera caso, que le atendiera con todo mi ser. Por primera vez en mi vida, supe que tengo útero, que forma parte de mí y que sólo espera que le preste atención. Lo supe de verdad, no por haberlo leído en libros o por haber soportado que un ginecóloco me lo toqueteara con esos aparatejos que usan.

Embargada por la felicidad que ese descubrimiento produjo en mí, compartí la bendición con el resto de mujeres del mundo, como propuso la propia Miranda a través de otro ejercicio meditatorio. Y sentí la energía a través de mis manos y de la coronilla, un flujo de entrada y de salida que me unió a millones de mujeres en el mundo que en ese mismo instante, como yo, estaban sintiéndose orgullosas de su feminidad, sanando y reconectando con su auténtico ser.

Pasé unos días duros, en los que el dolor de cintura no desaparecía hiciera lo que hiciese. A ello se sumó un gran cansancio y hasta apatía. Sueños absurdos, en los que mi mente se iba deshaciendo de la morralla que ha ido acumulando a lo largo de su vida. Hasta que llegó el domingo, y vino a mí, como broche final, una menstruación purificante, liberadora, que me ha devuelto la energía y la conciencia.

Cada una vive las experiencias de maneras muy personales y diferentes. Yo sólo puedo decir que para mí fue una grata sorpresa percibir todas esas sensaciones y emociones. Sea como sea que cada una lo viva, es algo maravilloso y me gustaría animar a quien lea esto a que lo experimente por sí misma. ¿Cuánto puede durar? ¿Una hora, un poco más? Dedicamos más tiempo a ver la televisión. Ocupémonos de nosotras mismas y hagámonos un gran regalo. Sentid, disfrutad. No os costará nada y recibireis mucho.

@espiraldeluna

Agradezco ser mujer

Tatiana Lobo es una escritora chilena nacida en 1939 y nacionalizada costarricense. Ha estudiado pintura, teatro, cerámica y  ha investigado la artesanía indígena. Su obra abarca diversos géneros: novela, novela histórica, cuentos, crónica, ensayo, teatro y poesía. Su calidad literaria ha sido reconocida con diversos premios nacionales e inernacionales. Defiende a las etnias históricamente discriminadas, así como el derecho de la mujer a ser ella misma y a expresarse libremente. Este derecho, que nos parece básico, no está tan claro en muchos lugares.

Ella nos ha regalado esta bella poesía.

AGRADEZCO SER MUJER

Agradezco ser un animal, porque los hombres han puesto en peligro la supervivencia del planeta.

Agradezco ser hembra, porque el hombre no es el centro del universo, sino apenas un eslabón más en la cadena de la vida.

Agradezco que me digan que soy irracional, porque la razón ha conducido a los peores actos de barbarie.

Agradezco no haber inventado la tecnología, porque la tecnología ha envenenado el agua y el ozono.

Agradezco que me hayan colocado más cerca de la naturaleza, porque nunca estaré sola.

Agradezco que me hayan confinado al hogar y a la familia, porque puedo hacer de toda la Tierra mi hogar y mi familia.

Estoy feliz de que me llamen ama de casa, porque puedo apoderarme de la mía.

Estoy feliz de no ser competitiva, porque entonces seré solidaria.

Estoy feliz de ser el reposo del guerrero, porque puedo cortarle el pelo mientras duerme.

Estoy feliz de que me hayan excluido del campo de batalla, porque la muerte no me es indiferente.

Estoy feliz de haber sido excluida del poder porque lejos del poder me alejo de la ambición y la codicia.

Estoy feliz de que me hayan excluido del arte y la ciencia, porque los puedo inventar de nuevo.

Me agrada saber que mi cerebro es más pequeño que el cerebro del hombre, porque entonces mi cerebro cabe en todas partes.

Me agrada que me digan que carezco de lógica, porque entonces puedo crear una lógica menos fría y más vital.

Me agrada que me digan que soy vanidosa, porque puedo mirarme al espejo sin sentirme culpable.

Me agrada que me digan que soy emocional, porque puedo llorar y reír a gusto.

Me agrada que me digan que soy histérica, porque entonces puedo lanzar los platos a la cabeza de quien intenta hacerme daño.

Me gusta que me llamen bruja, porque entonces puedo cambiar la dirección de los vientos a mi favor.

Me gusta que me llamen demonio, porque puedo quemar el lecho donde me abusan.

Me gusta que me llamen puta, porque entonces puedo hacer el amor con quien me dé la gana.

Me gusta que me digan débil, porque me recuerdan que la unión hace la fuerza.

Me gusta que me digan chismosa, porque nada de lo humano me será ajeno.

Pero lo que más agradezco, lo que más me agrada, lo que más me gusta y lo que me hace más feliz, es que me digan loca, porque entonces ninguna libertad me será negada.

Una y mil veces me quemó la Inquisición y aprendí a nacer de las cenizas.

Me encerraron en un harén y encerrada no dejé de reír.

Me pusieron un cinturón de castidad y adquirí las artes de un cerrajero.

Cargué fardos de leña y me hice fuerte.

Me pusieron velos en la cara y aprendí a mirar sin ser vista.

Me despertaron los niños a medianoche y aprendí a mantenerme en vigilia.

No me enviaron a la Universidad y aprendí a pensar por mi cuenta.

Transporté cántaros de agua y supe mantener el equilibrio.

Me extirparon el clítoris y aprendí a gozar con todo el cuerpo.

Pasé días bordando y tejiendo y mis manos aprendieron a ser mas exactas que las de un cirujano. Segué trigo y coseché maíz, pero me quitaron la comida y con hambre aprendí a vivir.

Me sacrificaron a los dioses y a los hombres y volví a vivir.

Me golpearon y perdí los dientes y volví a vivir.

Me asesinaron y me ultrajaron y volví a vivir.

Me quitaron a mis hijos y en el llanto volví a la vida.

Con tanta fortaleza acumulada, con tantas habilidades y destrezas aprendidas, mujer, si lo intentas, puedes volver el mundo al revés.

Rosa Zaragoza. Casi un himno

A la luz de la risa de las mujeres

Canto a las mujeres, que como las lobas
bailan y aúllan a la luna.
Juntas y salvajes van por las montañas,
van en libertad y son hermanas.

Recogiendo todos los logros de nuestras antepasadas,
continuando con conciencia y usando nuevas palabras.

Es el momento de alcanzar los sueños,
es hora de regalarnos risas,
de esas que nacen desde muy adentro
y que se expanden a toda prisa.

Y que rían con nosotras los nuevos hombres del mundo
que se inventan, como nosotras, para poder andar juntos.

Sentimos lo sagrado habitando nuestro cuerpo,
que es el cuerpo de la tierra misma.
En cada fase de nuestros ciclos
abrazamos con amor la vida.

Y que vivan con nosotras los nuevos hombres del mundo
que se inventan, como nosotras, para poder sembrar juntos.

Canto a las mujeres, que como las lobas
bailan y aúllan a la luna.
Juntas y salvajes van por las montañas,
Van en libertad y son hermanas.

Recogiendo todos los logros de nuestras antepasadas,
continuando con conciencia y usando nuevas palabras.

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Elena

Elena

Advanced Moon Mother formada por Miranda Gray, Terapeuta Esencial y Master en Flores de Bach por el Centro Edward Bach de Madrid, EFT, Maestra de Reiki Usui Tibetano.

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Mujer de Luna

Esta aventura comenzó como Historias en Espiral, una nube de textos que se entretejían formando un viaje hacia el interior. Se transformó en Mujer de Luna cuando el viaje se llenó de energía y esencia femenina conectada con la Luna y nuestro útero. ¿En qué estación del viaje estás tú?

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