Redescubre la menopausia

Redescubre la menopausia

La menopausia es el fin de las menstruaciones, de los sangrados. Los  años previos, en los que se producen cambios graduales en la función ovárica, constituyen una fase llamada climaterio, que dura entre 6 y 13 años.

Según la medicina ortodoxa, la menopausia es una enfermedad carencial, provocada por una insuficiencia de estrógenos. Esta medicina, creada y apoyada por hombres (investigadores, profesores, médicos) durante siglos, ha convertido en patologías medicables todos los procesos naturales de la mujer, intentando arreglarnos con sus conocimientos y sus medicinas. El culto a la juventud de nuestra sociedad actual es un buen aliado de quienes juzgan a las personas mayores como enfermas, seniles, depresivas, aburridas… Las empresas farmacéuticas y los ginecólogos siembran en la mujer el miedo a que en cuanto llegue la menopausia su cuerpo se va a estropear y desgastar a menos que tomen medicamentos. Y muchas mujeres lo han aceptado y son ellas mismas quienes solicitan hormonas sustitutivas a sus médicos para no sufrir los síntomas de la menopausia y hacer la transición sin sentirla.

Durante siglos, esta fase ha sido la más denostada, incluso por nosotras mismas. En un mundo en el que la mujer es valorada por sus capacidades reproductivas (recordemos que los hombres podían repudiar a sus esposas si no les “daban un heredero”), el perder esa función la desvaloriza aún más. Se convierte en una mujer invisible para la sociedad o se la anima a continuar siendo joven para siempre mediante la Terapia Hormonal Sustitutiva, operaciones de estética, milagrosas cremas antiarrugas, etc. Sin embargo, es la fase con más posibilidades para la comprensión y exploración del poder femenino.

A través del umbral de la plenitud, la mujer sabia se adentra a su gloria final: su coronación como Mujer Sabia. Hija, Hermana, escucha bien: el tiempo y el lugar en el cual habitas busca negarte tu máxima coronación. En su lugar, intentan seducirte con los disfraces de la doncella, o los aparejos de las madres, diciéndote que entrar a tu madurez profunda, hacia tu mujer sabia, no vale la pena, no es deseable – debes mantenerte joven. El sistema intenta infundirte miedo para alejarte de este cambio tan poderoso, para convencerte que es un estado de carencia, pérdida: de todo. Camina conmigo y aprende la verdadera naturaleza de tu metamorfosis a la mujer Sabia y completa. Susun Weed

Aproximadamente entre los 49 y los 55 años, los cambios hormonales están en plena actividad y es cuando  la mujer necesita más apoyo para afrontarlos. Después, se restablece el equilibrio hormonal y se obtiene mayor libertad para dedicarse a intereses creativos y actividades sociales. Todas las experiencias vividas se unen y pueden ser aprovechadas para una finalidad que le sirva a ella y a los demás. La transición es diferente para cada mujer, la duración  y el tipo de trastornos dependen también de muchos factores, entre ellos, la disposición a empezar una nueva etapa de la vida. Pero la mujer que ha tomado conciencia de las fases del ciclo menstrual podrá aceptar con mayor facilidad los síntomas y el significado de este momento, frente a la que desconoce su verdadera naturaleza.

Es cierto que los síntomas de la menopausia y, sobre todo, la reacción del entorno ante una mujer que ya no es joven ni “productiva”, convierten esta etapa en un acontecimiento confuso que solo merece ser silenciado. Por otra parte, también es una época difícil a nivel emocional, pues ante la mujer aparecen  sus sueños insatisfechos, las renuncias que ha ido haciendo, sus decepciones, rechazos, proyectos incumplidos. Las experiencias vividas dejan sus huellas en el cuerpo y en el alma. Amén de coincidir, en ocasiones, con pérdidas tales como la jubilación, la marcha de los hijos del hogar o cualquier otro cambio abrupto. Sin embargo, la perspectiva con que se afronte la transición a la menopausia convierte estos años en una época especialmente fecunda para disfrutar de quienes somos, de lo que tenemos y de lo que hacemos. Nuestra propia sabiduría interna nos pide que empleemos bien nuestro tiempo y nuestra energía y vitalidad. Es una oportunidad para disfrutar de un mayor número de posibilidades, para experimentar distintos roles y desarrollar talentos e intereses. Puede ser una época para jugar y expresar los sentimientos o una época de creatividad  o para la meditación, para la familia o para dejar nuestra huella en el mundo.

La mujer menopáusica encarna la totalidad del ciclo menstrual. Contiene en su interior el conocimiento y el potencial de todas las fases del ciclo y de los arquetipos femeninos: la doncella, la madre, la hechicera y la bruja o anciana sabia. Este último corresponde a la mujer menopáusica o la mujer menstruante mientras aún dura el ciclo. Es una fase mal comprendida, en general, porque en nuestro inconsciente colectivo visible en los cuentos infantiles, la bruja es una vieja excéntrica que vive sola en el bosque con un gran conocimiento que muchas veces usa para el mal. Pero, según Caroline Myss, esa imagen de la mujer sola en el bosque es el símbolo de una mujer que se ha liberado de su anterior programación tribal, que ya no basa sus actividades, pensamientos e imagen de sí misma en la aprobación de su entorno, que es libre de ir y venir cuando le place y a su manera. No tiene por qué estar sola, pero sus relaciones serán más probablemente de compañerismo y mutuamente satisfactorias.

Centra todas sus energías creativas en su propio interior. Una de las etapas del ciclo menstrual corresponde con ese descenso hacia el propio mundo interior que renueva las energías creativas para devolverlas al exterior en la siguiente fase. La mujer menopáusica realiza ese mismo descenso, pero no siempre consigue renovarse y volver a la fase de expansión (la doncella). Así, hasta que finalmente, la mujer ya no vuelve de esa etapa de introspección. Por ello, sus energías no se manifiestan en el mundo exterior sino en sí misma y su movimiento cíclico se convierte en un equilibrio entre ambos mundos, el externo y el interno. Esa toma de conciencia de ambos mundos convierte a la mujer en chamana, sacerdotisa, sanadora, por propia naturaleza, pues puede acceder en cualquier momento a esa dimensión interior a la que anteriormente solo podía llegar unos días al mes. Tiene la experiencia de su pasado menstrual y la capacidad de ponerse en contacto con el futuro, así que en sus enseñanzas puede hacer referencia tanto a la muerte como a la naturaleza cíclica de la vida. Esta es la razón por la que las culturas ancestrales tratan a sus ancianas con el respeto debido a una consejera, representante de la tradición y nexo entre el mundo espiritual y el de la comunidad.

En este período de cambios, necesitamos cuidar más de nuestro cuerpo, mimarlo más que nunca, regalarle una buena alimentación y ejercicio moderado. Pero por encima de todo, es necesario que veamos la menopausia con otra mirada, admitiendo la sabiduría de nuestro cuerpo y sus ciclos naturales y siendo conscientes del gran poder que recibimos gracias a ella. Esta reconciliación permitirá sustituir nuestros miedos, sofocos y demás por comprensión y aceptación. Y disfrutaremos realmente de nuestra bendición de ser una mujer sabia.

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https://espiraldeluna.wordpress.com/2012/06/03/la-posada-de-la-abuela/

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