Flores de Bach para mujeres. Introducción

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Edward Bach fue uno de esos hombres que a pesar de su corta vida cambió el mundo. Nos ofreció una nueva visión sobre la enfermedad y un planteamiento revolucionario sobre la forma de sanar.
Formado como médico, se dio cuenta de que los tratamientos sólo se aplicaban a los síntomas, sin tener en cuenta a la persona, su entorno, sus sentimientos, sus pensamientos. Al ver cómo la gente volvía a su consulta con enfermedades recurrentes o con otras nuevas, pensó que la clave era tratar a la persona en su conjunto. Quería curar enfermos, no enfermedades. Comenzó a trabajar como bacteriólogo y descubrió que en el aparato digestivo de enfermos crónicos viven unas bacterias que no se encuentran en la gente sana. Con ellas, comenzó a elaborar vacunas. Estas tuvieron mucho éxito, pero aún producían malestar en los pacientes, por lo que decidió seguir investigando con la idea de encontrar un método de curación que no produjera dolor ni tuviera efectos secundarios o contraindicaciones. Diagnosticado de un tumor y con una esperanza de tres meses de vida, se recluyó en su laboratorio, trabajando sin parar para encontrar ese método con el que soñaba. Se recuperó y comenzó a trabajar como bacteriólogo en el Hospital Homeopático de Londres, donde tuvo su primer contacto con esta terapia. Inmediatamente, se sintió identificado con la forma de concebir la medicina de Hahnemann, el creador de la homeopatía: para que se restablezca plenamente la salud, hay que tratar al paciente, no a la enfermedad. Elaboró nuevas vacunas, dividiendo las bacterias encontradas en siete grupos y tratando de encontrar similitudes psicológicas en cada grupo de personas. De esta forma, describió siete perfiles psicológicos. Comenzó a plantearse si no sería el estado de ánimo de la persona lo que provocaría la enfermedad, en contra de la idea establecida de que la enfermedad acababa causando estragos anímicos en el paciente: sentirse enfermo puede llevar a una persona a la rabia, la depresión, la tristeza, etc. Bach siguió sus propias teorías, realizando estudios con sus pacientes y descubrió que al tratar determinados estados de ánimo, se favorecía la curación física. Sin embargo, acabo separándose de la corriente homeopática en un aspecto fundamental. Esta se basa en la hipótesis de que lo similar cura lo similar. Sin embargo, Bach se cuestionaba cómo era posible revertir un estado de odio (por ejemplo) creando o inoculando más odio. Este es el principio de las vacunas. El cuerpo reconoce el virus y se prepara para luchar contra él, creando anticuerpos apropiados que se reactivan cada vez que el mismo virus vuelve a aparecer. Pero eso es una lucha constante, y tener en el interior el germen de estados anímicos negativos. Bach creía que la mejor manera de combatir un mal no es con otro mal, sino con el bien. La oscuridad desaparece ante la luz, un defecto se curará desarrollando la virtud contraria. Para eliminar el odio, hay que dejar paso al amor. Para superar una depresión, hay que recuperar la alegría de vivir… Este planteamiento es totalmente novedoso y se lo debemos a él.
Otra idea clave es que la enfermedad no se origina en el cuerpo. El mal físico surge de un desequilibrio entre el alma y la mente, el espíritu y la personalidad, entendida esta como compendio de nuestra forma de ser, nuestra herencia cultural y entorno social. En ocasiones se produce un conflicto entre lo que nuestra alma pide y nuestra personalidad ofrece. Por explicarlo con un ejemplo, el alma quisiera perdonar y la mente dice que no, porque ha aprendido que ciertas ofensas no se perdonan o porque el orgullo lo impide. Ese conflicto nos desequilibra de tal forma que si no se reconoce y detiene a tiempo, acaba reflejándose en el cuerpo. En palabras de Bach, la única forma de curarnos de las enfermedades es descubrir en nosotros el estado de ánimo negativo que llevamos dentro y liberarnos de él, no luchando en su contra, sino potenciando la virtud opuesta. Esta cualidad es la que desarrolla la Esencia Floral correspondiente, devolviendo el equilibrio o restableciendo la conexión perdida entre el alma y la mente.
Siendo un médico con éxito profesional y gran prestigio, a sus 43 años cerró su consulta y se trasladó a vivir a Gales con la intención de buscar en el campo remedios naturales para las diferentes enfermedades. A través de su intuición y sus múltiples paseos por el campo, fue descubriendo diversas flores que probaba incluso él mismo para conocer sus propiedades. Creó un método propio para preparar las esencias extraídas de dichas flores a través del agua y el sol. A este respecto, habría que hacer referencia a las investigaciones de Masaru Emoto, plasmadas en su libro Mensajes del Agua, en la que demuestra cómo el agua absorbe y se ve influenciada y hasta modificada por las energías circundantes. Hay unas fotos espectaculares de cristales de agua sometidos a la vibración de diferentes tipos de música, incluso de palabras como ODIO, AMOR, PAZ. Os animo a echarle un vistazo. Con este trabajo, se validarían las esencias florales, pues el agua absorbe la vibración de la planta, transformándose. Al tomarla, estás adquiriendo esa vibración, y permitiendo que el agua de tu cuerpo también varíe en esa medida.
Bach identificó doce estados de ánimo y sus flores correspondientes, a las que llamó los Doce Sanadores. En posteriores investigaciones, añadió nuevos remedios, los Cuatro Ayudantes, puesto que los primeros remedios no siempre funcionaban. En los siguientes años, completó su corpus de Remedios Florales, hasta los 38 que conocemos, más el Remedio de Rescate.
La Terapia Floral es, pues, un método de sanación holístico, que contempla a la persona en su conjunto, emociones, pensamientos, influencia del entorno, afecciones físicas. Se enfoca en revertir determinados estados de ánimo para que se produzca la sanación total, a nivel psicológico y, en consecuencia, físico también cuando sea necesario. Es un método suave, indoloro, al alcance de todos, sin efectos secundarios ni contraindicaciones, adaptado a cada persona, contemplando la singularidad de cada uno de nosotros. Y es aplicable también en niños y animales con excelentes resultados.
¿Y por qué os cuento todo esto? Porque es una ayuda que tenemos a nuestro alcance para superar esos momentos difíciles en la vida. Y porque también son muy útiles en las distintas fases de la menstruación, en la menopausia, el embarazo… Tenemos unas grandes aliadas en las Flores, que pueden librarnos de dolores y angustias y evitarnos otro tipo de pastillas.
Sirva esto como introducción. Iré publicando posts explicando cómo usarlas en cada fase del ciclo. Aunque lo que haré será dar unas indicaciones generales. Si quieres tomarlas, lo mejor es acudir a un terapeuta que haga un preparado acorde a tu personalidad y tus circunstancias. Solo entonces se puede garantizar la efectividad. Para cualquier duda o consulta, ya sabéis cómo poneros en contacto conmigo.

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