Meditación de la Sonrisa Interior

Meditación de la Sonrisa Interior

Este es un sencillo ejercicio de Chi Kung que atrae energía positiva a los órganos internos y las glándulas. Aunque no es específico para los órganos femeninos, estos también reciben su dosis de energía y es una manera de cuidarnos y conectar con nuestro interior. Ya me contaréis qué tal os va.

 

Siéntate en una postura cómoda, con la espalda recta y los pies bien apoyados en el suelo. Sonríe, sonríete, a ti, a la vida, a tu cuerpo, a todo tu ser. Imagina esa sonrisa ante ti y respira en ella.

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Al ritmo de la respiración, lleva esa sonrisa al entrecejo y visualiza cómo entra en tu interior, fluye por tu nariz y tus mejillas y al llegar a tus labios, sonríe. Haz descender esa sonrisa imaginaria por el cuello, la garganta, la tiroides y el timo. Sonríe en tu corazón y siente su alegría y amor que se extienden desde él hacia los pulmones, el hígado, el bazo, el páncreas, los riñones, los órganos sexuales y los genitales.

Imagina una segunda sonrisa que llega a tus ojos y entra en ti. Llévala a la boca, hazla descender hasta el estómago, y recorre los intestinos delgado y grueso, hasta el recto y el ano (la totalidad del aparato digestivo)

Sonríe nuevamente y entorna los ojos hacia arriba. Dirige tu sonrisa al centro del cerebro. Siente cómo se expande y crece con una luz dorada que resplandece. Sonríe a cada parte, a cada hemisferio cerebral, y a la base del cráneo. Haz descender la sonrisa a través de tus vértebras, una a una, hasta el sacro y el cóccix.

Vuelve a sonreír y siente como si te bañaras bajo una refrescante cascada o bajo los rayos del sol… sonrisas, alegría y amor.

Reúne toda la energía de la sonrisa en la zona del ombligo (4 cm. en el interior del cuerpo). Haz girar esa energía en espiral, con la mente o con un gesto de las manos, desde el centro hacia el exterior, 36 vueltas en el sentido contrario a las agujas del reloj y otras 24 en el sentido de las agujas, devolviendo la energía al centro. Almacena toda esta energía en el ombligo, sonríete y da por finalizado el ejercicio.

Si buscáis “sonrisa interior” por Internet, podéis encontrar otras formas, todas basadas en el Tao y el Chi Kung o Ki Gong. La que os ofrezco aquí es la del libro Chi Kung para la salud y vitalidad femenina, Mantak Chia y William U. Wei (Ed. Obelisco) 

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