HOMBRES CON CÁNCER DE MAMA

HOMBRES CON CÁNCER DE MAMA

El cáncer de mama (o cáncer de seno) se produce en los tejidos de la mama, generalmente en los conductos que llevan la leche al pezón o en las glándulas de la zona. Aunque el número de hombres afectados por esta patología es casi anecdótico (apenas uno de cada cien diagnósticos), también ellos pueden padecer esta enfermedad. El problema es que toda la información existente y los tratamientos son para mujeres, no hay nada pensado para los hombres, por eso, es normal creer que nunca les va a pasar algo así.
Se detecta en hombres, por lo general, mayores de 60 años, pero, como ocurre en el caso de las mujeres, su incidencia está en aumento. Se consideran factores de riesgo la edad, los antecedentes familiares, las mutaciones genéticas hereditarias, la exposición frecuente a ciertos productos químicos, radiaciones o calor intenso, la obesidad, los problemas hepáticos, el alcoholismo o haber sufrido otro tipo de cáncer. Todos estos elementos pueden influir en los niveles de hormonas masculinas y desatar la enfermedad. Ahora bien, muchos de los hombres que la han desarrollado no presentaban factores de riesgo.
El tratamiento en ambos casos es similar y, si el cáncer se diagnostica en un mismo estadio, también la supervivencia. El problema es que los casos masculinos suelen detectarse, casi siempre, en un estadio más avanzado del proceso, ya que las alertas y los sistemas de prevención, con revisiones periódicas y mamografías, están orientados a las mujeres. La consecuencia es que los varones, a diferencia de las mujeres, rara vez se revisan el pecho y si perciben un primer síntoma (una protuberancia indolora, supuración del pezón con posibilidad de sangre, retracción del mismo, ulceración en la piel…) no sospechan la naturaleza del problema ni acuden al especialista de inmediato.
Para concienciar acerca de este tema, Oliver Bogler, investigador de tumores cerebrales y enfermo de cáncer de mama, se puso en contacto con el fotógrafo David Jay, autor del Scar Project (Proyecto Cicatriz), una serie de reportajes fotográficos en los que posan como modelos mujeres afectadas por esta enfermedad, enseñando sus cicatrices con el afán de visibilizar y sensibilizar a la sociedad. A Bogler le pareció que faltaba una parte de la realidad, la masculina, y ambos pusieron en marcha el Male Scar Project (Proyecto Cicatriz Masculino)
También existe un documental en proyecto titulado Times like these, a story of men with breast cancer (Tiempos como estos, una historia de hombres con cáncer de mama), en el que Bogler junto con otros hombres como Brett Miller o William Becker pretenden contar su historia y subrayar que muchos de los tratamientos disponibles están diseñados para mujeres y no son tan efectivos para los hombres, así como ayudar a otros hombres en su misma situación.
Podría escribir más sobre esto, pero nada mejor que la información de estos enlaces:
http://www.cancer.gov/espanol/tipos/seno
http://thescarprojectblog.com/tag/male-breast-cancer/
http://malebreastcancerblog.org/2013/05/05/launching-the-scar-project-male-breast-cancer-by-david-jay/
http://www.davidjayphotography.com/Image.asp?ImageID=1940661&apid=1&gpid=1&ipid=1&AKey=QNZ9HFXP

Iron John. Una nueva visión de la masculinidad

Iron John. Una nueva visión de la masculinidad

  Los roles y valores que culturalmente se han asignado al hombre y a la mujer ya no son válidos. El   movimiento feminista, la emancipación de la mujer y la lucha por la igualdad de sexos ha sacudido la sociedad, desmoronando sus cimientos. De repente, todo ha cambiado. Aunque algunos (y, tristemente, también algunas) cierran sus ojos y pretenden perpetuar un statu quo caduco.

Existen una gran cantidad de obras que cuestionan la imagen tradicional femenina en múltiples aspectos y ofrecen visiones de la nueva mujer junto con muy diversas ayudas para el auto-conocimiento y el acceso a nuestro propio poder. Sin embargo, no existen demasiados aportes respecto a la imagen y posición de la nueva masculinidad.

Posiblemente el primer acercamiento a este respecto lo ofreció Robert Bly. Este poeta estadounidense nació en 1926. De familia noruega, recibió una beca para venir a Europa y aquí conoció muchos autores que le impactaron gratamente, entre ellos, españoles como Machado, Lorca o J. R. Jiménez, o las obras del místico sufí Rumi.

En 1990 publicó el libro Iron John. Una nueva visión de la masculinidad. Basándose en el cuento del mismo nombre (Iron John o Juan de Hierro) de los hermanos Grimm, realiza un análisis de los modelos que aparecen en él desde una perspectiva basada en C. G. Jung y su estudio de los arquetipos presentes en los cuentos infantiles.

La estructura del cuento es típica. El protagonista, Iron John, es liberado del encantamiento que le había convertido en un Hombre Primitivo, gracias a un joven príncipe que había estado a su cuidado. El muchacho, con su ayuda, supera diversas pruebas a través de lo que se convierte en un camino de crecimiento y maduración.  Como resultado, consigue la mano de la princesa y romper el hechizo que mantiene deformado a su amigo.

Apoyándose en este cuento, Bly trata de desvelar la esencia de los valores masculinos y desarrolla una nueva visión de la masculinidad que pueda guiar e inspirar a los hombres y mujeres actuales. Ofrece la imagen de un hombre sensible y al mismo tiempo vigoroso, protector y emocionalmente centrado, capaz de librarse de la carga del machismo y recuperar sus valores más íntimos y auténticos.

Una obra recomendable para el hombre que intenta descubrir cuál sería el camino para desarrollar el pleno potencial que tiene en su  interior y para la mujer que quiere comprenderlo y apoyarlo en su proceso.

Iron John. Una nueva visión de la masculinidad, Robert Bly, Ed. Gaia, Colección Caballeros del Grial


Hombres. La nueva masculinidad

Hombres. La nueva masculinidad

Hasta hace relativamente poco tiempo, la sociedad ha tenido un marcado carácter patriarcal y andro-centrista.  Pero los roles y valores que nuestra cultura asignó hace siglos a hombres y mujeres ya no son válidos. Las mujeres hemos ido liberándonos de ataduras, buscando nuestro lugar en el mundo, no siempre con el mismo acierto, pero sin detenernos en nuestra propia búsqueda. Perdimos un poco el rumbo cuando quisimos demostrar que somos iguales que el hombre asumiendo sus características, tanto las positivas como las negativas. Empezamos a comportarnos como ellos y no nos dimos cuenta que estábamos cayendo en una trampa que nosotras mismas habíamos tejido. Porque para  ser como los hombres tuvimos que renunciar a nuestra feminidad. Incluso nos alegramos de tener una píldora que nos arrebata nuestra verdadera esencia: la menstruación. Y nos odiamos unos días al mes por ser mujeres, porque eso nos dificulta conseguir el estilo de vida y la productividad que un hombre puede cumplir al no sufrir esos cambios. En los últimos tiempos nos vamos dando cuenta del daño que nos hace eso: nos obliga a luchar contra nuestros cuerpos, nos envenena el alma y nos convierte en lo que no somos. Afortunadamente, cada vez está más clara y más extendida una visión más realista: somos MUJERES. Tenemos muchas cosas de las que enorgullecernos, mucho por lo que alegrarnos. Y debemos estar en pie de igualdad junto con el hombre, pero no en su sitio. El mundo lleva muchos siglos dirigido por fuerzas masculinas. No sigamos por ese camino. Debemos restablecer el equilibrio y aprender a integrar lo masculino y lo femenino para sanar, a nosotras, al hombre y al mundo.

¿Y qué ha pasado con ellos en todo este tiempo? El hombre ha temido el poder femenino y ha intentado aplastarlo desde tiempos inmemoriales, aunque reconozco que  peco de generalización, porque siempre han existido hombres maravillosos que han querido a la mujer tal y como es, aceptándola como su compañera y su igual. Todo eso está cambiando. Pero al igual que las mujeres hemos ido bandazos intentando encontrar nuestro camino y nos hemos metido en callejones sin salida porque teníamos que tantear por dónde tirar y cómo actuar para nuestra liberación, el hombre moderno se encuentra en una situación similar. Podemos hablar de una nueva masculinidad en la que el hombre necesita reencontrar sus valores auténticos, liberándose él también de los problemas que ha causado la polarización hacia lo masculino que hemos vivido de una forma tan exagerada durante demasiados siglos ya.

Las mujeres tuvieron (y seguimos teniendo) mucho trabajo que hacer, nuestra lucha aún no ha terminado. Pero el hombre  se encuentra ahora en un punto nuevo y desconocido para él, intentando adaptarse a la nueva realidad, y muchos de ellos sin saber cómo hacerlo. Los valores y actitudes en los que ha sido educado no son válidos ahora, pero tampoco se le ha dado una guía para “actualizarse”. A esto se añade el problema de que la mujer también se enfrenta a su componente interno masculino, al que acusa de todos sus males.

Hombres y mujeres hemos resultado dañados a lo largo de la historia, aunque nosotras nos hemos llevado la peor parte. Hagamos las paces y trabajemos juntos para lograr la plena integración y ser, simplemente, HUMANOS.