Bendición Earth-Yoni

Bendición Earth-Yoni

Según Miranda Gray, volvemos a encontrarnos en este 2017 en un año impregnado por la energía de la Madre. Y los años de la Madre, Miranda nos regala la Bendición Tierra-Yoni. En sus propias palabras,

El Yoni (utilizado aquí como el nombre que abarca la vagina y la vulva) es un santuario sagrado. Es la hermosa puerta de entrada a través de la cual la energía de la Tierra entra en nuestro cuerpo, la puerta a través de la cual emerge la vida, y a través de la cual nos conectamos con la Tierra. El Yoni une el mundo externo con la oscuridad y el centro espiritual que es nuestro útero, y nos enraíza con la Tierra. door2Es el santuario físico de la Divinidad Femenina en su aspecto de mujer joven, adulta, mujer madura y anciana.
Con tantas mujeres inseguras en el mundo moderno de lo que significa ser mujer y “femenina” hemos quedado desconectadas de nuestro Yoni. Ya no lo vemos como un bello símbolo de la feminidad. Tampoco lo vemos como una fuente de adoración espiritual, sensual y sexual, ni como una fuente de empoderamiento femenino. Con el Yoni alienado hemos perdido nuestra conexión con la Madre Divina, con la sexualidad, la abundancia, la fuerza, la creatividad y el amor. En esta simple bendición la Madre Divina vuelve a nosotras, para sanar la alienación y despertar su energía y su presencia en nuestras vidas.
Cuando damos la Bendición Earth-Yoni nos abrimos al amor de la Madre Diosa y permitimos  que su presencia y energía fluya en nuestra cultura y sociedad a través de las mujeres que bendecimos.
Regálate ese momento de conexión contigo misma, siente la Tierra latir debajo de ti y a través de ti, ábrete a la vida que entra y sale por tu Puerta Sagrada.
Para más información, consulta su web http://www.earth-yoni.com. Inscríbete y disponte a disfrutar de la experiencia. Puedes realizarla sola o en un grupo de mujeres, compartiendo la energía que se crea entre todas. Sea como sea, que la Diosa te bendiga, hermana.
Meditación de la Sonrisa Interior

Meditación de la Sonrisa Interior

Este es un sencillo ejercicio de Chi Kung que atrae energía positiva a los órganos internos y las glándulas. Aunque no es específico para los órganos femeninos, estos también reciben su dosis de energía y es una manera de cuidarnos y conectar con nuestro interior. Ya me contaréis qué tal os va.

 

Siéntate en una postura cómoda, con la espalda recta y los pies bien apoyados en el suelo. Sonríe, sonríete, a ti, a la vida, a tu cuerpo, a todo tu ser. Imagina esa sonrisa ante ti y respira en ella.

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Al ritmo de la respiración, lleva esa sonrisa al entrecejo y visualiza cómo entra en tu interior, fluye por tu nariz y tus mejillas y al llegar a tus labios, sonríe. Haz descender esa sonrisa imaginaria por el cuello, la garganta, la tiroides y el timo. Sonríe en tu corazón y siente su alegría y amor que se extienden desde él hacia los pulmones, el hígado, el bazo, el páncreas, los riñones, los órganos sexuales y los genitales.

Imagina una segunda sonrisa que llega a tus ojos y entra en ti. Llévala a la boca, hazla descender hasta el estómago, y recorre los intestinos delgado y grueso, hasta el recto y el ano (la totalidad del aparato digestivo)

Sonríe nuevamente y entorna los ojos hacia arriba. Dirige tu sonrisa al centro del cerebro. Siente cómo se expande y crece con una luz dorada que resplandece. Sonríe a cada parte, a cada hemisferio cerebral, y a la base del cráneo. Haz descender la sonrisa a través de tus vértebras, una a una, hasta el sacro y el cóccix.

Vuelve a sonreír y siente como si te bañaras bajo una refrescante cascada o bajo los rayos del sol… sonrisas, alegría y amor.

Reúne toda la energía de la sonrisa en la zona del ombligo (4 cm. en el interior del cuerpo). Haz girar esa energía en espiral, con la mente o con un gesto de las manos, desde el centro hacia el exterior, 36 vueltas en el sentido contrario a las agujas del reloj y otras 24 en el sentido de las agujas, devolviendo la energía al centro. Almacena toda esta energía en el ombligo, sonríete y da por finalizado el ejercicio.

Si buscáis “sonrisa interior” por Internet, podéis encontrar otras formas, todas basadas en el Tao y el Chi Kung o Ki Gong. La que os ofrezco aquí es la del libro Chi Kung para la salud y vitalidad femenina, Mantak Chia y William U. Wei (Ed. Obelisco) 

Creando desde el útero

Creando desde el útero

En nuestros útero y ovarios guardamos muchas historias, heridas, emociones reprimidas, tantas que ya ni nos acordamos de que están ahí. Si les damos expresión, su conocimiento nos liberará, como mínimo, nos hará entender qué tenemos dentro que aún nos hace daño. Con este ejercicio, vamos a dar salida a aquello que nuestro útero necesite decirnos.

También podemos usar este ejercicio para algo más ameno. Cuando nuestras ideas se bloquean, o simplemente cuando queremos conectar con nuestra fuerza creadora para recibir inspiraciones, seguridad ante una decisión, o dejar que nuestro Yo Interior más femenino y salvaje se exprese, esta meditación nos resulta útil igualmente.

El trabajo propuesto consiste en realizar esta meditación (o cualquier otra que conozcas o puedas encontrar por Internet, siempre que te haga entrar en tu útero) y después, tomar lápiz y papel, pinturas, plastilina, arcilla, agujas y lana… cualquier herramienta de creación con la que te sientas a gusto o que te apetezca en ese momento, y ponerte manos a la obra. No pienses, deja que tus manos se muevan solas, guiadas por tu energía interna. Todo lo que salga será bienvenido. Puedes crear una maravillosa obra de arte. No te preocupes si no sabes dibujar o moldear, lo importante es permitir la expresión de tu esencia. Tal vez tu útero te muestre alguna historia que necesites trabajar, perdonarte o liberar.

Dale voz a tu útero. Deja que te cuente su historia.

Esta es la meditación:

Pon las manos en tu barriga, cierra los ojos y relaja el cuerpo, en cada espiración siente cómo se liberan todas las tensiones, siente cómo se las lleva la tierra.

Deja que tu mente recorra todo el cuerpo, siente tus pies, tus piernas y el peso de tu cuerpo, el contacto de tu piel con la ropa y tu temperatura, tus brazos, las piernas y las manos y el ritmo de tu respiración. Por último toma conciencia de la totalidad de tu cuerpo, sin forzar nada pon atención en el contacto de las palmas de las manos en esa zona del bajo vientre. Siente el calor que emana de tu vientre y disfrútalo, no hagas nada más por un buen rato, sé consciente de todos tus sentimientos y si existen rigideces o tensiones deja que cada respiración te lleve a un estado de más tranquilidad y apertura.

Siente el latido que proviene de tu barriga, es el latido del útero, deja que sea él quien te conecte en todo momento con esta zona, deja que el latido y el calor de tu cuerpo te invadan y recorran el camino del útero al corazón y del corazón a todo tu cuerpo, volviendo la energía al útero de nuevo.
Ahora concéntrate un poco más atentamente en el útero, las trompas de Falopio se encuentran a cada uno de sus lados, y los ovarios en sus extremos. Céntrate en uno de tus ovarios y luego en el otro. Ahora visualiza como el útero aumenta de tamaño hasta abarcar todo tu cuerpo. Siente como las trompas de Falopio se extienden desde tus hombros y visualiza tus brazos, que se abren como ramas y están cargados de huevos cual si fuesen frutos en tus manos. Deja que la energía creativa de tu útero emerja desde tu interior, circule por tus brazos y llegue hasta tus dedos hasta hacerlos hormiguear, asimila completamente la imagen de tu útero, poco a poco baja los brazos y deja que el útero vuelva a su tamaño normal. Reconoce mentalmente su presencia y luego toma conciencia el resto del cuerpo. Abre los ojos y respira profundamente.

Después de este ejercicio puede que quieras hacer algo creativo, bailar, pintar, pasear… no tiene por qué ser algo especial pero si sientes que quieres hacer algo con la energía que esta meditación te ha generado, hazlo y si es algo escrito o pintado guárdalo. Termina con un agradecimiento y reconexión contigo misma, con el cosmos y con la tierra.

Aceptar todo lo que ocurre durante la meditación y respirar. Es hermoso.

(Texto tomado del libro Mujer: cree en ti, de Bea Indigo)

¡Que lo disfrutéis!

Meditación del caldero

Meditación del caldero

Lleva tu conciencia a tu útero.

Imagina que un gran caldero dorado descansa en tu zona pélvica, en tus  caderas,  lleno de preciosa agua cristalina. Imagina que tomas una enorme cuchara plateada y empiezas a revolver las aguas de este caldero que está en tu interior. Haz formas en el agua con tu cuchara y remueve las energías.

Haz esto durante unos cinco minutos y coloca tus manos sobre el útero durante otros cinco minutos.

Puede que experimentes sensaciones físicas en tu útero o emociones o pensamientos restrictivos mientras las energías se desatascan.

Bebe un vaso de agua después para ayudar a cualquier desintoxicación que pueda producirse.

Este sencillo ejercicio se lo debemos a Miranda Gray. Ayuda a remover las energías estancadas en el útero y el segundo chakra. Si algo te hace sentirte mal después de la meditación, física o emocionalmente, ten en cuenta que estás desbloqueando y liberando algo que lleva agarrado a ti demasiado tiempo. Sé paciente contigo misma. Y ayuda al proceso como puedas: con ejercicio o con descanso, gritando, llorando o dejando salir las emociones como te lo pidan… Pero, sobre todo, recuerda que esas sensaciones (si se producen) desaparecerán y te sentirás mejor.

Puedes repetir la experiencia cuando quieras. Pero deja el tiempo suficiente para recomponerte entre una y otra ocasión.

Meditación para sanar y conectar con el útero

Meditación para sanar y conectar con el útero

Para que la mujer pueda acceder a la energía de su corazón, debe primero sanar su vientre, curar la herida ancestral de lo femenino. En prácticamente toda mujer encarnada hoy en la Tierra existe esa herida. Es la herida formada por todo el dolor acumulado en el inconsciente colectivo de la humanidad, por los miles de años de represión y utilización de lo femenino.

Tenemos que empezar por sanar nuestro vientre, para que la Diosa se pueda manifestar. Y hoy en día, el vientre de las mujeres se encuentra impregnado a nivel celular de la herida de siglos de dominio y deshonra de la Diosa… Nuestras relaciones sexuales no han hecho, ni hacen, más que agravar dicha herida… Tenemos que empezar a pensar, que cualquiera que no nos trate con reverencia y respeto, no tiene derecho a entrar en nosotras.

La sanación de la mujer, y esa toma de su verdadero poder, ayudarán también al hombre a curarse, porque va a deshacer toda la energía atrapada a través de historias de cientos y cientos de encarnaciones, que lo que hacen es crear más dolor e inseguridad en la Tierra.

Ejercicio para sanar y conectarnos con nuestro útero:

– Ponte en un lugar apartado donde puedas estar tranquila, que sepas que no vas a ser interrumpida por un tiempo.

– Escucha una música (con auriculares preferiblemente), que te ayude a conectar con tus emociones, y con tu aspecto más femenino. Te puedo recomendar: Sanación emocional, Lisa Thiel, mantras de Shakti, mantras de la Madre Durga (1) y (2). Musica africana…etc.

– Visualízate en un gran valle, rodeada de vegetación, de naturaleza, en medio de la luna llena. Estas con más mujeres, visualízalas con luz, como tus hermanas y amigas, todas llevan largos vestidos de color de rojo, el color del útero, y están en circulo, todas se dan la mano.

– Empieza a danzar con los ojos cerrados, alguna danza sencilla que te surja, mientras visualizas a las demás hermanas danzando contigo, y declaras que están honrando el útero de vuestras madres, de vuestras abuelas, de ustedes mismas, que están honrando el útero de la Madre Tierra, y haz un sencilla reverencia al útero en el momento que estimes oportuno.

– Hónrate por ser mujer, reconócete como la encarnación del Amor, de la Belleza, de la Sabiduria, de la Alegría, de la Felicidad, de la Libertad, de la Sanación. Reconócete como la encarnación de la Diosa misma.

– Cuando creas que debes parar… Hazlo… Repite este ejercicio los días en que te sea posible.

Atención: Es probable que sientas ganas de llorar, o sientas una gran tristeza, no reprimas tus lágrimas, permíteles que salgan, para sanar, para curar esa herida. Así también obtendrás más energías para mejorar tu vida a todos los niveles, para tener más fuerza, para tener más paz mental, para liberarte de bloqueos, etc.

Encontraréis este ejercicio en diversas páginas, pero en ninguna de ella se cita su autoría. Disfrutadla.