Las emociones de los órganos internos

Un blog, como ya sabéis, se construyen gracias a quienes estáis ahí leyendo, opinando y aportando todo lo que os interese. Este post se debe a la sugerencia de Yolanda (gracias por tu interés y por tu paciencia, esperando la respuesta). Os animo a que también consultéis o planteéis temas de los que queráis tener más información. 

Según la Medicina Tradicional China, los principales órganos internos se relacionan con emociones positivas y su contrapartida negativa, de la siguiente manera:

ÓRGANOS EMOCIÓN POSITIVA EMOCIÓN NEGATIVA
Pulmones/Intestino Grueso

 

Valentía, coraje, fuerza           Tristeza, depresión, melancolía
Riñones/Vejiga

 

Sabiduría, dulzura, ternura, suavidad Miedo, temor, desconfianza
Hígado/Vesícula Biliar Generosidad, amabilidad, bondad

 

Rabia, ira, frustración
Corazón/Intestino Delgado

 

Amor, alegría, gratitud            Impaciencia, crueldad
Bazo/Estómago, páncreas

 

Confianza, posibilidades, empatía Preocupación, ansiedad

 

En cuanto a los órganos femeninos, también guardamos en ellos emociones, historias, sentimientos, traumas…

–           Útero. Está relacionado con el sentido de identidad más íntimo de la mujer y con su mundo interior. También es el hogar. Simboliza los sueños y los yoes que le gustaría dar a luz. Su salud refleja la realidad emocional interior y la fe en una misma en el grado más profundo y peligra si la mujer no cree en sí misma o es excesivamente autocrítica.

–           Ovarios. Su salud está directamente vinculada a la calidad de las relaciones de la mujer con las personas y cosas que la rodean. Está en peligro cuando la mujer se siente controlada y criticada por otras personas o cuando ella lo hace con los demás.

–           Vulva, vagina. “Violación” y sentimientos subsecuentes: rabia, ira, desconcierto, culpa.

–           Pechos. Símbolo del sustento, del dar y recibir. Sustentar y cuidar a otros a expensas de una misma puede establecer la pauta para la mala salud.

Estas serían, brevemente, las emociones de nuestros órganos. Si todo eso no está trabajado, o por lo menos, conocido y entendido, la respiración ovárica puede sacar los problemas a la luz y trastocarnos hasta asimilarlos. Por eso sería importante tratar de eliminar esos puntos negativos, para que la energía fluya con suavidad.

Los órganos pelvianos internos (ovarios, trompas y útero) están relacionados con el segundo chakra. Su salud depende de que la mujer se sienta capaz, competente o poderosa para crearse abundancia y estabilidad económica y emocional y para expresar plenamente su creatividad. También le afectan el sentirse bien con una misma y con las relaciones que mantiene con las personas de su vida. La enfermedad surgirá cuando la mujer está frustrada por no poder efectuar los cambios que necesita. Otro problema que afecta a estos órganos es la competición entre diversas necesidades (por ejemplo, la de apoyo emocional y compañía frente a la de éxito, autonomía y aprobación).

Los ovarios tienen una energía y una actividad especiales. Cuando la mujer no hace caso de su sabiduría creativa interior debido a miedos o inseguridades, pueden surgir problemas en ellos. La mujer se siente dominada o criticada. Las amenazas económicas o físicas, sobre todo si cree no tener posibilidad de enfrentarlas, si piensa que no tiene forma de escapar de su situación y que el mundo exterior le impide cambiar, afectan a los ovarios. Los problemas uterinos y ováricos suelen estar íntimamente relacionados, pero presentan diferencias entre ellos. La energía que afecta al útero es la percepción de la mujer que la hace creer que no puede, no debe o no se merece liberarse de una situación limitadora o crear soluciones. Surgen problemas cuando las inseguridades personales y emocionales le impiden expresar plenamente su creatividad. Cree que carece de los recursos interiores necesarios. Los problemas ováricos, en cambio, son consecuencia de que la mujer cree que las personas y circunstancias exteriores a ella le impiden ser creativa. Aún hay otra energía que afecta sólo a los ovarios: el rencor y la venganza.

Los trastornos de la vulva, la vagina y el cuello del útero se relacionan principalmente con los sentimientos de violación en la relación con otra persona o con el trabajo, una violación de los límites, una percepción de invasión en la propia vida emocional, y por supuesto, traumas sexuales. La mujer puede sentirse utilizada, sexualmente o en el trabajo o relaciones personales, sin su cooperación y sin su consentimiento consciente. O tal vez, se sienta obligada a hacer algo en contra de su voluntad o a actuar respecto a su sexualidad de una manera que ponga en conflicto sus emociones. Los sentimientos de frustración y rabia provocan que el cuerpo trate de liberarlos por medio de afecciones como las urinarias o problemas vulvares crónicos (dolor, picor, vaginitis). Otra emoción que afecta a nuestra salud es la culpabilidad. Cuando ésta se centra en la sexualidad, pueden surgir problemas en cualquier punto de esta zona de entrada. Por lo general, los problemas de estos órganos van asociados a quejas no expresadas acerca de una situación que se han ido acumulando durante años.

Los pechos son la metáfora física de dar y recibir. Simbolizaban la abundancia y el sustento de la naturaleza. Pero nuestra cultura ha deformado la metáfora del sustento con el fin de que las mujeres se entreguen a los demás sin sustentarse ellas mismas. La principal emoción que se esconde en los problemas del pecho es el dolor, la aflicción y los asuntos emocionales no resueltos, generalmente relacionados con esos puntos de sustento y cuidado. Necesitamos ser independientes y sustentarnos y nutrirnos a nosotras mismas. A veces, el dolor o los problemas en los pechos van a persistir hasta que no se trate una herida más profunda, emocional, traumática, en ocasiones, escondida entre los recuerdos desagradables.

Todos los problemas existentes en estos órganos (como en cualquier otra parte del cuerpo) deben ser, ante todo, revisados y tratados por un profesional de la salud. Pero, además, nosotras podemos hacer algo por nuestra salud, incluso a modo preventivo.

Hay muchas maneras de trabajar. Por medio de meditaciones y visualizaciones guiadas podemos entrar en nuestro útero, observar sus heridas y conectar con ellas, acariciarlas, tratar de consolarlas y repararlas. Las bendiciones y sanaciones de útero son muy efectivas a nivel energético para remover y limpiar. Terapias del tipo de la biodescodificación o las constelaciones familiares (si confías en ellas). Conocer la historia familiar puede dar una perspectiva diferente de lo que nos sucede, aunque siempre es responsabilidad nuestra lo que decidimos cargar. Revisar nuestras creencias acerca de nosotras mismas y cómo nos relacionamos con el mundo es un esfuerzo y a veces verse ante un espejo que te devuelve una imagen dura es difícil y doloroso. Pero si te atreves y eres honesta contigo misma, tendrás una visión más acertada de lo que está sucediendo y te resultará más asequible encontrar un remedio útil. Desde el Tao, se recomiendan respiraciones específicas, meditación de la sonrisa interior, ejercicios físicos basados en el Chi Kung o el Tai Chi. También el uso de huevos de cuarzo o de obsidiana nos hacen sacar a la luz muchas de las historias ocultas en nuestro útero. Poco a poco iremos hablando de estas técnicas. Por cierto ¿te resuena algo de lo que has leído?

Para más información, podéis consultar el magnífico libro Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer, de la doctora Christiane Northrup en la editorial Urano.

Reivindicando a Eva

Eva-Lilith

Desde hace un tiempo, Lilith se ha considerado el ejemplo de la mujer libre y liberada, empoderada, igual al hombre, que no permite que se pisoteen sus derechos como ser humano. Por contraposición, Eva siempre ha sido tratada como la perdición de la especie, la persona que introdujo el Pecado Original en el género humano y por cuya culpa todos nacemos condenados (hasta que se nos bautiza). Ejemplo de pecadora y de mujer sumisa.

Desde hace unos años, algunos movimientos feministas recuperaron la figura de Lilith de las leyendas judías y adoptaron su figura como modelo de mujer que se iguala al hombre y que prefiere estar sola antes que renunciar a su libertad y a su capacidad de decidir por sí misma. Entonces ¿en qué lugar queda Eva frente a esta interpretación?

Recordemos brevemente la historia de Lilith. Según las antiguas tradiciones judías, Lilith fue creada del barro igual que Adán. Hombre y mujer son creados como seres independientes y del mismo material. Adán quería hacer el amor con Lilith estando él encima de ella (postura del misionero o algo parecido) y ella se negaba porque le parecía ofensivo y quedar en una posición de sumisión respecto al hombre. Y él no cedía. Así que Lilith invoca a Dios, que no atiende sus peticiones. Por eso, ella abandona el Jardín del Edén, para no someterse y renunciar a sí misma. Adán se queja ante Dios del abandono de su mujer, y Éste envía unos ángeles a buscarla. Ella se niega a volver y es maldecida por la palabra divina (esta es la historia en resumen, si queréis saber más, podéis encontrar mucha información por Internet), convirtiéndose en un demonio devorador de niños inocentes.

Por contraposición, Eva es creada de una costilla de Adán, en teoría, para ser su igual, y se toma de un hueso de su costado para estar a su lado, no por encima ni por debajo. Es mi interpretación, pero para ser su igual ¿no debería ser creada con el mismo material con el que se creó a Adán? Al fin y al cabo, tomar una costilla del hombre para dar forma a la mujer es crearla a partir de algo ya existente, quedando en segundo plano.

En el Génesis también se nos cuenta la historia de la manzana y el pecado. Después de que Dios creara a Adán, le dijo, entre otras cosas, que podía comer de todo árbol existente, excepto de uno: el árbol de la ciencia del bien y del mal. Y después de esto creó a Eva. Y entonces, apareció la astuta serpiente, que tentó a Eva, diciéndole que, lejos de morir por comer del fruto prohibido, se abrirían sus ojos al conocimiento.

Hombre y mujer vivían felizmente en el Paraíso, sin ser conscientes de nada, haciendo lo que querían sin tener ningún problema y sin sufrir ninguna consecuencia por nada. Felices como perdices, vaya. Pero sin saber, sin tener capacidad para tomar sus propias decisiones, sin moral alguna. Para desarrollar una moral es necesario tener un conocimiento de lo que está bien y mal y tomar decisiones acerca de ello. Y Adán y Eva vivían sin moral y sin poder de decisión. Como niños obedientes a los dictados de su padre, que sabe (o cree saber) qué es lo mejor para ellos.

Eva, al igual que Lilith, también desafió al hombre y desobedeció las leyes divinas. Escuchó a la serpiente y le gustó lo que oyó. No se comportó como una mujer sometida o sin criterio, que hace lo que le mandan. No. Escuchó, y aún sabiendo el castigo, decidió arriesgarse. Eva lo tuvo más difícil. No estaba al nivel del hombre, sino en un lugar secundario por nacimiento. Adán no cede a las peticiones de Lilith, pero sea como sea, Eva sí que consigue convencerle. Lilith luchó por su independencia, Eva, por obtener sabiduría. Lilith pudo elegir qué hacer con su vida. Eva, ni siquiera lo supo hasta que la serpiente se lo explicó, y entonces, hizo lo que estaba en su mano por cambiar.

“Por culpa” de Eva, las mujeres parimos nuestros hijos con dolor, y los hombres trabajan y se ganan el pan con el sudor de su frente. Existen las guerras y las enfermedades, porque el ser humano conoció el mal. Nos alcanzará la muerte (¿una vida eterna tumbada a la bartola sin nada mejor que hacer, así todos los días? Uf, no gracias). En palabras de Dios, “tu voluntad será la de tu marido y él se enseñoreará de ti (te dominará)” ¿Dios dando permiso, o mejor, órdenes, para que el hombre domine y someta a la mujer a su voluntad? De todas maneras, desgraciadamente, el hombre no necesita “permiso” para tratar así a las mujeres (el que lo hace).

“Gracias” a Eva, las mujeres sabemos lo que cuesta traer una vida al mundo, y ese dolor nos recuerda lo fuertes y poderosas que somos. Los hombres (y las mujeres, cómo no) nos ganamos el pan con sudor, y a veces ni lo conseguimos. Pero sabemos del valor del esfuerzo, del orgullo del trabajo bien hecho, la alegría de la recompensa, la capacidad de superación. Nos llegará la muerte algún día, lo que nos permite saborear la vida, y no verla pasar en una sucesión de días iguales y sin fin. Ante el hombre que nos pisotea, la voluntad que nos mantiene vivas, el amor a nuestros hijos, padres… Gracias a haber conocido el bien y el mal, también sabemos que hay hombres estupendos que nos quieren, protegen y ayudan, que mientras unos nos hacen sus víctimas, otros luchan con nosotras por sacarnos de ahí. Porque han conocido y han decidido.

Lilith encabeza la lucha femenina por la igualdad ante el hombre y por el empoderamiento de la mujer. Pero ella huyó cuando las cosas no le gustaron. Eva, en cambio, es la figura sutil que permanece en casa, en el trabajo, al lado de una pareja, sacando su casa adelante. Es la mujer que tal vez no se manifiesta, pero se la oye. Y acaba convenciendo a Adán. La que nos hace pensar qué estamos haciendo, nos ayuda a reflexionar y tomar nuestras decisiones. La que nos regaló la sabiduría, el conocimiento del bien y el mal, nos otorgó tener que buscar una moral. La que, siendo inferior al hombre, lo venció.

Pero se han encargado a lo largo de los siglos de vendernos a Eva como una mujer que se somete a cualquiera, obedece ¡a una serpiente rastrera! Y para una vez que toma una decisión por sí misma, se equivoca, comete un error tan garrafal que condena a toda la Humanidad. Por eso la mujer no puede pensar por sí misma, ni votar, ni trabajar, ni ir sola a ningún sitio…

Una historia que deja a la mujer en muy mal lugar y da razones al hombre para su comportamiento dominador durante tantos siglos, tratando a la mujer durante tantísimo tiempo como a una menor de edad sin capacidad ni autonomía para nada. Pero Eva demostró que ella (nosotras) no es así. Callada, en su lugar apartado, manteniendo su puesto, sobreviviendo. Apoyándose en la fuerza y la razón que sólo ella sabe que tiene. Aislada ante los demás, vilipendiada, culpable. Pero sin rendirse, aguantando y saliendo adelante. Sin grandes gritos, sin ruidos, sin manifestaciones, a veces cediendo. Pero al final del día, yendo a la cama con el corazón lleno de sí misma, cambiando el mundo grano a grano, con una simple sonrisa, mucho más despacio, pero con conquistas perdurables.

Lilith nos dice lo valiosas que somos, nos anima a luchar por lo que es nuestro, nos da su fuerza y su ejemplo. Aunque hay quien no puede luchar, porque “su marido se enseñoreará de ella”. Y ella agacha la cabeza, sonríe para sus adentros, y se levanta un día más a salir adelante por sí misma y por los suyos. Y Eva le recuerda que el conocimiento y la decisión final están en su interior. Que escuche a la serpiente que le cuenta que hay otro mundo fuera de su mal llamado paraíso.

Lilith campea por el mundo. Pero aún hay muchas más Evas. Las necesitamos, para recordarnos que hay otra manera de hacer las cosas. Gracias a todas las mujeres que me precedieron en la lucha por nuestros derechos y que fueron impulsadas por el espíritu de Lilith.

Pero desde aquí, quiero dar un agradecimiento mucho más profundo a todas las mujeres que cambiaron el mundo desde un rincón, como Eva, la pecadora, la impura. La que no huyó ni se martirizó como una virgen. La mujer real, del día a día. Yo. ¿Tú?

Flores de Bach para la menstruación

     Dos de las fases de la menstruación pueden considerarse “abiertas”, volcadas hacia el exterior. Son la fase de la Doncella y de la Madre, según la terminología de Miranda Gray. Corresponden con los días posteriores al final del sangrado y con la ovulación. Son momentos en los que nos interesa más el mundo a nuestro alrededor. Salir, hacer deporte, ir de compras, quedar con gente, ayudar a los demás con sus problemas… Es un tiempo de mayor actividad social, por decirlo de algún modo. Pero a veces tenemos tantas ganas de ayudar que podemos inmiscuirnos en lo que no nos importa. Tenemos tanta energía que los demás nos parecen lentos.
En cambio, las fases de la Hechicera y la Bruja, la semana premenstrual y la menstruación propiamente dicha, son fases también muy activas, pero en las que el objetivo se vuelve hacia el interior de nosotras mismas, nos ocupamos más de nuestros intereses, preocupaciones, nuestro cuerpo empieza a ir a un ritmo más lento preparándose para el descanso del sangrado, aunque nuestra mente casi nunca le acompaña. Nuestra más pura esencia femenina nos pide atención, y nuestra cabeza y el mundo nos exigen el mismo ritmo. Esto crea tensiones que a veces se traducen en malhumor y dolores físicos.
Todas las etapas conllevan unos rasgos determinados de humor que pueden afectarnos si tratamos de ir en su contra. Conocer el ritmo, las características de cada fase y ver cómo nos afectan y cómo reaccionamos personalmente es lo que nos ayudará a reconciliarnos con nuestra menstruación. En esto pueden ayudarnos terapias como la homeopatía o las Flores de Bach, de las que prometí hablaros, porque es lo que conozco de primera mano. Lo que aquí os cuento es lo más básico. Son características típicas. No tienen por qué darse todas a la vez (menos mal, uf). A veces se solapan o reconocemos en nosotras algo que aquí no aparece. Cada mujer es única y sus períodos también.
Ten en cuenta que esto no es más que una guía elemental. Para tratar una combinación de síntomas o si quieres saber algo más que aquí no aparece, ponte en contacto con algún terapeuta floral (también puedes contactar conmigo, si quieres)


DONCELLA / VIRGEN / FASE DINÁMICA
Es el período de mayor energía. Surge en la fase anterior, sobre todo si permites que tu cuerpo, mente y emociones descansen y se recuperen. Es el renacimiento de nuevas energías y entusiasmo. El cuerpo recupera vitalidad, los pensamientos son más claros, tenemos más concentración y atención al detalle. Estamos preparadas para empezar nuevos proyectos y sentimos el impulso de ponernos en acción. Debemos tener cuidado de no empezar nada sin pensar o antes de tiempo como consecuencia de ese exceso de entusiasmo (Impaciencia). Es la fase más productiva. Te sientes más independiente y más fuerte. Notamos más energía y nos orientamos al mundo exterior. Tenemos más ganas de divertirnos.
Te liberas del ciclo procreativo y te centras en tu propio ser. Tienes confianza en ti misma, te sientes muy capaz de afrontar desafíos, pero puedes caer en un exceso de confianza y tomar decisiones sin consultar (Impaciencia, Verbena) o creer que llevas la razón en todo (Vid, Verbena) Estar tan centrada en tus propias necesidades puede dar a los demás la sensación de que eres fría e insensible (Violeta de Agua). Es un período lleno de entusiasmo y ansias de vivir, optimismo.
Le das más importancia al éxito y los resultados. Podemos volvernos exigentes, impacientes y frustrarnos si nuestro entorno no sigue el ritmo que necesitamos o si consideras que hay una falta de acción, avances o resultados (Impaciencia). Intentas arreglar todo y ayudar a los demás para que las cosas se hagan “bien” y cuanto antes (Impaciencia, Agua de Roca). Si trabajas sobre varios proyectos a la vez, puedes ir alternando y repartir esas prisas.

MADRE / FASE EXPRESIVA
Es el momento en torno a la ovulación. Empiezas a prepararte para la abnegación que caracteriza a la maternidad y pierdes interés por tu propia persona. Tus deseos y necesidades se vuelven menos importantes y te sientes más volcada a ayudar y cuidar a los demás, que se acercan a ti buscando ayuda y apoyo. Nos sentimos más empáticas y conscientes de las necesidades de los demás. Puedes apoyar, animar y ayudar a los que te rodean. No nos sentimos atacadas por las opiniones ajenas y a la vez somos capaces de señalar errores y defectos ajenos con delicadeza y siendo comprensivas. Como contrapartida, puedes volverte demasiado generosa, de manera que los demás se acaben aprovechando de ti (Centaura). No tienes tiempo para ti porque estás más pendiente de los demás (Achicoria, Centaura). Al no satisfacer tus propias necesidades, se va creando en tu interior un sentimiento de frustración (Centaura).
Pero, a la vez, puedes sentirte culpable por no hacer algo por los demás (Pino).
Tenemos más capacidad para asumir responsabilidades y crear nuevos proyectos e ideas o impulsar los que ya existen. Esta fase te da seguridad en ti misma e incrementa tu autoestima. Sin embargo, podemos asumir demasiado trabajo o responsabilidades por ayudar a los demás (Olmo, Achicoria, Centaura)

HECHICERA / FASE CREATIVA
Suele ser la etapa más difícil. Hay mucha energía activa, pero se dirige hacia el interior. Tu mente está hiperactiva. Pero disminuye la resistencia física y estás más cansada. Esa necesidad de actuar no se ve acompañada por el cuerpo, hay variaciones entre una energía más activa y otra más lenta que a su vez conlleva cambios de humor (Escleranto). Esto puede provocarte enfados, frustración, irritabilidad, intolerancia y hasta rabia y agresividad (Haya). Tenemos sensibilidad extrema a las críticas (Achicoria, Nogal), así como una severa autocrítica interna (Agua de Roca), necesidad de estar en lo cierto y que los demás te lo digan (Alerce, Cerato), emociones y sentimientos muy profundos. A medida que avanza la fase, el mundo interior se vuelve más fuerte y pueden salir a la luz emociones no resueltas (Rescue, en un primer momento). También podemos sentir un fuerte impulso de efectuar cambios. Se generan unas energías tremendas que especialmente hacia el final de la fase pueden volverse una explosión de creación o destrucción. Si canalizas y controlas esa energía, la puedes encauzar hacia un uso creativo. Puedes notar que algunas circunstancias que te resultan tolerables el resto del mes se vuelven de pronto intolerables y molestas (Haya). En nuestro interior está la causa subyacente de esas reacciones. Puedes sentir, incluso, agresión y ansiedad basadas en miedos arraigados (Mímulo, Álamo Temblón).

BRUJA / ANCIANA SABIA / FASE REFLEXIVA
Durante estos días no se puede seguir el ritmo del resto del mundo, tienes menos energía física. Te sientes pesada, hinchada, somnolienta, te cuesta concentrarte. El cuerpo pide descanso para recuperar y renovar las energías que necesitamos para el nuevo ciclo. Todo nos cuesta más esfuerzo. Cuando pasamos por alto estas necesidades, nos invade la irritabilidad, la frustración, incluso la ira, de una manera más fuerte que en la fase anterior (Haya). Es momento para descansar, alejarse del mundo y frenar el ritmo. Todo te da igual. Tienes sensación de desconexión, falta de interés (Clemátide), introspección y aislamiento emocional y lo que más apetece es la soledad (Violeta de Agua). Las emociones están a flor de piel y la extrema sensibilidad y empatía hacen que el mundo exterior se vuelva casi insoportable. Como consecuencia, puede que te sientas indiferente a las necesidades y preocupaciones de los demás y a sus ideas y proyectos. Si tienes opción, trata de posponer citas y tareas a otro momento.
Tampoco nos parecen importantes nuestras ambiciones, nos falta motivación y nos abruma el impulso de dejarlo todo (Rosa Silvestre) y no nos sentimos capaces de defender nuestras ideas y opiniones, estás tan cansadas que no te opones a nada (Rosa Silvestre, Hojarazo) y es más fácil dejarnos arrastrar a proyectos y decisiones que no encajan con nosotras (Nogal).

La memoria del útero

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Karine Nivon en “Rêve de femme”, publicación trimestral. Extraído de la web http://www.celebrerladeesse.net y traducido por mí

En lo más profundo de nosotras, en nuestro silencio interior, reside un Lugar de Misterio, espacio de creación universal de donde nace la intuición. Lugar de memorias, lugar de poder, aproximémonos a él, que está dentro de nosotras y ofrezcamos al mundo lo femenino que tanto necesita. Este órgano interior encarna la esencia de nuestra feminidad y, sin embargo, lleva una existencia miserable, olvidado, negado en lo más profundo de nuestro cuerpo.

Vamos a descender y reencontrar nuestro misterio, nuestro poder, compensar por el desplazamiento, haciendo pausas, hasta lo más profundo de nosotras mismas… sin falso pudor.

A menudo, al superar un acontecimiento de nuestra historia, emerge. Su recuerdo pide ser acogido, comprendido, digerido, integrado. El encuentro con el útero, su silencio, su creatividad, es una puerta de acceso a percepciones ilimitadas. La historia comienza con una exploración de éste, de su cuerpo, de sus emociones, para desarrollar más sensibilidad, profundizar en sus percepciones y poder igualmente confiar en sus propias sensaciones y en su intuición. Este encuentro nos permite ofrecer a nuestra intimidad la posibilidad de revelarse, de hacerse capaz de ser oída, de recibirla, de comprender cómo va el útero y lo que lleva en él. En este encuentro consigo mismo, desarrollar la escucha, después lo sentido.

LUGAR DE MEMORIA

“Lo importante no es el final, sino el camino” del conocimiento que vamos a recibir. Un camino no balizado, raramente explorado… queda todo por descubrir.

El útero guarda en su memoria los impactos de acontecimientos pasados, de vivencias agradables o difíciles. Receptáculo universal, guarda también en la memoria huellas de generaciones pasadas, nuestro cuerpo reaccionando, sin que sea consciente, por ejemplo, a una antepasada muerta en un parto, haciendo imposible la llegada al mundo de un bebé, mientras médicamente no hay nada que señalar. Por lo mismo, cuando un aborto es vivido en la negación (no al bebé, no a la situación, no a la pareja), esta negativa queda bloqueada en el útero incluso cuando el bebé se ha ido. Un trabajo de limpieza de esta memoria suele ser necesario. Esto también es válido para las huellas dejadas por los que han querido probar el néctar, aproximarse al cáliz sin que hayan sido invitados…

Lo que vemos del útero es lo que sale de él: sangre, bebés, y lo que entra en él: la semilla de la que se va a nutrir para crear un nuevo ser. Este lugar tiene el poder a la vez de  contener un ser durante nueve meses, la energía vuelta hacia el interior, y de expulsar, de transformar su química y las hormonas, cuando el bebé lo pida, para acompañarlo hacia la salida: es el bebé el que informa al útero de que está preparado para salir y este último, que lo ha contenido durante nueve meses, a la escucha de las necesidades del bebé, secreta las hormonas que modifican al que lo contiene, expulsándolo.

Cíclicamente, prepara el espacio para acoger la vida: en esta fase del ciclo nos volvemos hacia el interior, hasta el momento de las lunas, el periodo de tiyoweh [N.T. expresión Lakota que se refiere a la quietud, la paz del corazón, que se alcanza en el silencio interior, gracias al sentimiento de unidad], de escucha interior, donde, en el silencio, nos llegan de muy profundo intuiciones, visiones, clarificaciones. En este período, la energía está tan vuelta hacia el interior que los objetos se nos escapan de las manos. ¿Lo habéis notado vosotras también?

Las emociones almacenadas envenenan el interior y crean patologías que terminarán por verse en el exterior. Nuestras memorias dolorosas dejan huellas y marcas hasta sobre nuestros rostros, en nuestras miradas, estos recuerdos hacen que la distancia se instale entre nosotros y los demás, y no es forzosamente la distancia que deseamos, no es esta la distancia  “buena”. En esta distancia, el miedo ha cogido sitio, miedo al contacto, a la intrusión, que otro acaba de exigir nuevamente. Según M.D. Piontek, “el útero es el lugar privilegiado en el cuerpo de una mujer en el que años de emociones negativas se van a acumular y envenenar el organismo femenino desde el interior. Los problemas del útero, como las reglas dolorosas, las pérdidas vaginales, los fibromas o el cáncer, son manifestaciones de ese envenenamiento interior. Desde un punto de vista médico, estas enfermedades son consideradas normales. Pero por otro lado, vivir estando infeliz, negativa y pesimista es una actitud que muestra hasta qué punto la mujer está desconectada de su potencial femenino…”

Cada experiencia sexual que no es fuente de alegría es memorizada en el cuerpo y particularmente en el útero. La violencia sexual, la ausencia de amor y los conflictos no resueltos son veneno para un útero debilitado. Hacer el amor estando ausente hace que no habitemos nuestro útero, que nos separemos completamente de él. A propósito de este vacío del útero, M. D. Piontek escribe “la esperanza más común consiste en llenar positivamente el vacío negativo del útero con el embarazo. Un útero abandonado e infeliz es una de las motivaciones inconscientes más potentes para quedar embarazada y tener niños. El embarazo y el hecho de ser madre se convierten para muchas mujeres en la única manera de aportar sentido y una cierta realización a su vida y su sexualidad. Una vida de madre es muy activa, pero ser necesaria para alguien y estar desbordada no tiene nada que ver con estar completa”… y en estas condiciones, ¿qué pasará en la menopausia? Es muy probable que se encuentre este vacío, ¿cómo llenarlo entonces? Seguramente, las experiencias agradables, alegres, extáticas también son memorizadas en este lugar y le aportan una energía que le resulta vital. Es mi turno de cuidar este cáliz, de ofrecerme tiempo para entrar en mí y de escucharlo para atravesar las capas de dolores, de miedos, y acercarse al misterio. Y allí, “La Que Sabe”, de la que habla Clarissa Pinkola Estès en Mujeres que corren con los lobos, aparece, porque yo le he dejado sitio, que he descombrado las capas que me separaban de Ella.

LUGAR DE PRÁCTICAS

Cuando el útero está oprimido, estrechado, contraído… respiremos dentro, ESTEMOS CON él, y ofrezcámosle el tiempo que necesita para soltarse. Aportémosle nuestra presencia, velemos sobre él y permitámosle revelarse, abrirse, florecer e invitemos… a la sexualidad a convertirse en un acto sagrado.

Limpiar las memorias de este lugar significa atravesar el dolor, sus improntas todavía vivas y vibrantes en lo más hondo de nosotras. Algunas mujeres que he acompañado en este proceso consciente de limpieza me testimonian que esto modificó completamente la sangre de sus menstruaciones: el flujo, el color, el olor y la consistencia. Ocurre que en el transcurso de la clarificación de una memoria dolorosa la sangre sea muy oscura, que tenga un olor a sangre putrefacta. Con esta excreción, el cuerpo indica que evacua esta “vieja especialidad”.

Numerosas son las clarividentes que han sufrido violencia cuando eran niñas. Han aprendido a captar la intención del otro, era un medio de supervivencia para protegerse del peligro. El regalo de esta situación es que han desarrollado su intuición y una percepción sutil. El inconveniente es que esta experiencia de vida engendra distancia entre ella y los otros. A priori, esto pareció un buen medio para protegerse, pero aísla. El acto reflejo ante el encuentro con el otro será rechazarlo. Los espasmos dolorosos en época menstrual son una respuesta del cuerpo al rechazo de los otros.

… y un día se hace claro que no encontraremos el estado de pureza inicial buscada en secreto. Es entonces un buen momento para atravesar este océano de miedos, estas memorias colectivas (sí, de hecho, ¿son mías todas estas memorias de miedos, o bien me han sido transmitidas por los linajes de mujeres de las que yo desciendo?) para acercarse a este lugar de misterio y escuchar lo que tiene que revelar. Para hacer un trabajo de limpieza de las memorias de este lugar, hay diferentes herramientas a nuestra disposición: la meditación, las prácticas energéticas descritas por los taoístas. Por ejemplo, la que refuerza la apertura y cierre, contrayendo y relajando uno después del otro, de la vagina, el perineo y el ano. El útero, ahí, es reforzado y de resultas, esta energía puede subir hasta el corazón y llenarlo, circular por todo el cuerpo. Maitreyi D. Piontek explica que masajear el perineo “reforzará los órganos sexuales femeninos, las otras puertas inferiores, y ayudará a clarificar el espíritu y a regular las menstruaciones. El perineo es quien permite sea hacer remontar la energía sexual hacia lo alto, en la aspiración hacia lo divino, sea dejar esta energía fluir hacia lo bajo” Describe igualmente prácticas con el huevo energético para muscular la vagina y reforzar el útero. La práctica de la recapitulación chamánica [N.T. se trata del conjunto de herramientas que sirven para desprogramar patrones de conducta de una forma práctica y energética, hay muchas formas, pero lo fundamental en todas ellas la respiración consciente] permite liberar la energía almacenada en las memorias de humillación, de situaciones difíciles, de relaciones sexuales poco gratificantes, de emociones dolorosas… Escuchar y visitar este lugar… hacer pausas, poner silencio y tomar el cuidado de este espacio herido aplicando un bálsamo de benevolencia. Respiro en este lugar, llevando allí mi presencia, desarrollando un estado de consciencia, y me religo a su estado natural de sensualidad para que vuelva a ser lo que era, un espacio de dulce calidez y de gran seguridad. Y cuando me siento segura en mi útero, tengo la fuerza para afrontar cualquier situación: tengo una visión clara y extensa, tengo la energía para reaccionar.

En el momento de las prácticas energéticas, he experimentado estar plenamente en la energía de mi útero, con la sensación de tener casi tanto asentamiento y estabilidad como la Madre Tierra: mi pelvis se dilata, un poco como si mis piernas aportaran la estabilidad vertical y mi pelvis la estabilidad horizontal, como un velero que flota hacia el horizonte con su mástil y su casco. Y entonces, la energía sube a los pisos superiores de mi cuerpo, hasta el corazón, y emite una onda horizontal que, por resonancia, toca los corazones de los demás, mis palabras están cargadas de cualquier otra cualidad del ser.

“Conectadas a nuestro útero, nuestros sueños cambian de consistencia, de contenido. Meditando, he llegado a oír a mi útero revelarme cómo captarlo a él y a los que me rodean, captar para percibirlos mejor, para sentir si hay peligro o afinidad. Veía que de mi útero partían hilos con un embudo-receptor en el extremo. Podría parecerse a las ventosas que tiene el pulpo en sus tentáculos, con las cuales puede palpar lo que le rodea. La vida ofrece una multitud de posibilidades para poner en práctica la conexión de nuestro útero: hacedlo como un juego al preparar una comida, hablando, cantando, haciendo salir un sonido del útero, poned esta energía en todo lo que creéis…”

LUGAR DE PODER

Este lugar sagrado quiere nutrirse de creatividad, de cosas agradables, de una sexualidad plena, de una relación sensual con lo vivo.

La energía del útero está siempre ahí, incluso cuando físicamente ya no está: M. D. Piontek, en su libro El poder de la sexualidad femenina, invita a las mujeres que hayan sufrido una histerectomía a realizar prácticas energéticas con un huevo de piedra semipreciosa, para “consagrarse intensamente al bienestar de su útero, incluso cuando ya no está físicamente presente. Los esquemas energéticos y las emociones que han causado la enfermedad están siempre ahí y necesidad ser aclaradas y limpiadas. Trabajar con el huevo energético puede mostrarse útil para prevenir el hundimiento de otros órganos, lo que es susceptible de ocurrir con mayor facilidad, por el hecho del espacio no ocupado que deja la extirpación del útero.” Sí, consagrarse intensamente al bienestar de nuestro útero, habitarlo con una dulce presencia… y escucharlo una y otra vez. He oído decir que es en la menopausia cuando es más hablador…

Para restablecer lo femenino en nosotras y liberarlo, no hay otra posibilidad más que curar nuestro útero. Ligarnos a nuestro potencial femenino… a nuestra energía femenina, mejor nutrida por una sensación de bien-estar que por una actitud de bien-hacer. Sentir que un bienestar sensual nos acompaña, sea lo que sea lo que hagamos, y salir del “debo”, “tengo que”.

– Si no habito mi útero, no habito el espacio más bello, el más sutil de mí misma. Vivo en una sola habitación donde me siento limitada porque he tenido miedo de ir a visitar mi reino, de perderme en su inmensidad, miedo de ser cegada por su belleza, absorbida por su presencia, anonadada por su potencia. Debo dar el primer paso yo misma, dirigir a mi útero una mirada benévola, nutrirlo de un amor sagrado. No puedo pedirle a otro, mi pareja, mi médico… que reconozca mi lugar de poder, mi espacio sagrado, en mi lugar.

– El útero no tiene solamente como función traer niños al mundo. Conectadas a esta energía inagotable de creación, nos ofrece la posibilidad de concebir proyectos, de gestarlos en nosotras durante un tiempo, luego, llevarlos a término. Lo que sale de nosotras, de nuestra creatividad, está cargado de esta fuerza de vida. Y, bueno, para crear vida. Esto te vuelve viva, presente en la vida que nos siembra cuando nos ofrecemos a ella.

Nos toca, Mujeres, dejar nuestras dudas, volver a ser sacerdotisas y ocupar plenamente nuestro lugar. No abriéndose paso a codazos, ni utilizando nuestros sentimientos o nuestro sexo, sino diciendo nuestra verdad de mujer, atreviéndonos a decir “no estoy dispuesta a acogerte”, atreviéndose a tomar la palabra justo cuando somos vulnerables. Esta es nuestra gran arma, la vulnerabilidad, porque en ese momento, estamos más cerca de nosotras; entonces, podemos estar más cerca del otro, por muy terrorífico que sea.

Buscar comprender el misterio es como abrir una campanilla para ver de dónde viene el tintineo. Creo que es lo que el hombre trata de hacer cuando es intrusivo: busca aproximarse al misterio. Este lugar sagrado está tan bien hecho que es inviolable. Quien intenta abrirlo o cogerlo, hurtar el néctar de la feminidad, no hará más que depositar una memoria… para limpiar. El Lugar no puede abrirse más que desde dentro, después de que lo hayamos suavizado durante el tiempo que necesite. Insultarlo, olvidar escucharlo, respetarlo, querer ir demasiado deprisa y… ¡puf! la magia desaparece.

Cuando se abre, revela secretos y libera esa sustancia de creatividad para los sueños, las intuiciones, las visiones claras que parecían sin solución.

El Útero, Santo Grial, cáliz, creador desde la noche de los tiempos, de madre a hija contiene a La Que Sabe… es el primer cerebro de las mujeres y nos permite tener acceso al mundo de la energía. Una de sus funciones es conducir hacia el interior, después, del interior hacia el exterior. Es una puerta desde lo visible a lo invisible. Es el caldero mágico que transforma y da vida. Cultivar el misterio: establecer tiempo para estar con él. Escuchar el tintineo único de nuestro útero. No intentar comprenderlo, ni observarlo desde el exterior, y sentir, sentir que una parte se nos escapa y se nos escapará siempre… y aproximarnos al misterio. Sentir su olor, su color, dejarnos envolver por esta energía, por esta magia, como embriagado por un perfume. Sentir que todo el cuerpo secreta, en respuesta, los recuerdos que él despierta, las vías sutiles que emprende para crear nuevos recuerdos.

Muy sutil poder éste del perfume… al mismo tiempo imperceptible y omnipresente. El perfume toma las vías respiratorias, luego, se funde en la sangre y circula por todo el cuerpo. En los meridianos, se mezcla con la energía.

Perfume embriagador del jazmín, acidulado de una rosa antigua, sensual del ylang-ylang… ¿Os llega enseguida el olor? Si proyecto ylang-ylang en mi útero, es decir, creo un espacio, como un huevo, una burbuja en la que dejo al ylang-ylang desarrollarse, dejo a la matriz cuidar esta burbuja: la siento caliente, palpitante, una sensualidad se difumina por todo mi cuerpo… estoy dentro de esta burbuja, respiro con ella. Tal es el destino de las Mujeres: exhalar el perfume del útero y acoger la energía, la intuición, la percepción, el sueño, la idea, lo nuevo, lo impensado… crearlo, gestarlo y ofrecerlo al mundo.

Cuando el hombre se prepare para dejar de querer hacernos el amor, cuando acepte abandonarse, dejarse deslizar en el misterio de lo femenino, nos toca estar dispuestas a abrir desde dentro y, llevados por la fluidez, dos no son sino uno… UNO con una vida chispeante de belleza. Más allá del umbral de las viejas memorias molestas, que entorpecen, surgirán recuerdos de mujeres de poder, de encuentros con La Que Sabe, la que reside en el silencio y manifiesta su presencia desde el momento en que nos volvemos disponibles. Como el perfume, ella te encontrará, te hablará, te envolverá. Y tu relación con ella tendrá un aroma único. Su esencia escapa a las palabras. Viaja en ti, encuentra tu lugar de poder, explóralo, respira su perfume y exhálalo…

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Advanced Moon Mother formada por Miranda Gray, Terapeuta Esencial y Master en Flores de Bach por el Centro Edward Bach de Madrid, EFT, Maestra de Reiki Usui Tibetano.

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Mujer de Luna

Esta aventura comenzó como Historias en Espiral, una nube de textos que se entretejían formando un viaje hacia el interior. Se transformó en Mujer de Luna cuando el viaje se llenó de energía y esencia femenina conectada con la Luna y nuestro útero. ¿En qué estación del viaje estás tú?

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