Meditación del caldero

Lleva tu conciencia a tu útero.

Imagina que un gran caldero dorado descansa en tu zona pélvica, en tus  caderas,  lleno de preciosa agua cristalina. Imagina que tomas una enorme cuchara plateada y empiezas a revolver las aguas de este caldero que está en tu interior. Haz formas en el agua con tu cuchara y remueve las energías.

Haz esto durante unos cinco minutos y coloca tus manos sobre el útero durante otros cinco minutos.

Puede que experimentes sensaciones físicas en tu útero o emociones o pensamientos restrictivos mientras las energías se desatascan.

Bebe un vaso de agua después para ayudar a cualquier desintoxicación que pueda producirse.

Este sencillo ejercicio se lo debemos a Miranda Gray. Ayuda a remover las energías estancadas en el útero y el segundo chakra. Si algo te hace sentirte mal después de la meditación, física o emocionalmente, ten en cuenta que estás desbloqueando y liberando algo que lleva agarrado a ti demasiado tiempo. Sé paciente contigo misma. Y ayuda al proceso como puedas: con ejercicio o con descanso, gritando, llorando o dejando salir las emociones como te lo pidan… Pero, sobre todo, recuerda que esas sensaciones (si se producen) desaparecerán y te sentirás mejor.

Puedes repetir la experiencia cuando quieras. Pero deja el tiempo suficiente para recomponerte entre una y otra ocasión.

Comprobando la tensión del útero

¿Qué tal os ha ido con el primer ejercicio? ¿Habéis sido capaces de sentir el útero? No es lo mismo saber situarlo en el cuerpo que notar su presencia. Ahora que lo hemos encontrado, vamos a ver qué tal está. Os propongo un nuevo ejercicio. Con él, intentaremos ser conscientes del estado del útero. Seguro que ahora mismo, mientras lees esto, tienes la tripa contraída. Lo sé porque yo, todavía, lo hago inconscientemente. Pues cada vez que aprietas el abdomen para meter tripa estás presionando y estrujando al útero. Es otro músculo más. A fuerza de contraerlo diariamente a todas horas, acaba agarrotado. Lo peor no es verte en el espejo con más o menos tripa. Lo peor de esta situación es que un músculo agarrotado no funciona bien. Una de las consecuencias de esto es que, cuando tiene que moverse para expulsar la sangre en la menstruación, le cuesta. Ha perdido su flexibilidad y no es capaz de realizar los movimientos de contracción y relajación que permiten fluir a la sangre sin problemas. Una de las causas de los dolores menstruales (entre otras)  es precisamente esa incapacidad del útero para relajarse. Así que vamos a comprobar su estado:
Respira lentamente. Ve soltando los pensamientos, las prisas… Haz un breve repaso mental sobre tu cuerpo. Observa qué músculos presentan tensiones: recorre tu espalda y “captura” estos músculos congestionados y contraídos. Sube por el cuello, la mandíbula, la barbilla, el entrecejo, la cabeza… Observa la tensión, el pellizco que crean estos músculos a su alrededor, nota su dolor, como provocan cambios posturales (hombros levantados, mandíbulas encajadas, gestos faciales…)
¿Tienes más de un músculo contraído?
Ahora puedes imaginar cuál es el estado de tu útero, teniendo en cuenta que es un órgano eminentemente muscular y que no lo hemos ejercitado nunca. Ahora puedes comprender que es posible, igual que tenemos un útero tenso y contraído, tener un útero relajado y flexible.

Ahora has comenzado a caminar en este sentido. Porque el primer paso era comprender esto: nuestro útero es masa muscular y como tal es posible relajarla.

La memoria del útero

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Karine Nivon en “Rêve de femme”, publicación trimestral. Extraído de la web http://www.celebrerladeesse.net y traducido por mí

En lo más profundo de nosotras, en nuestro silencio interior, reside un Lugar de Misterio, espacio de creación universal de donde nace la intuición. Lugar de memorias, lugar de poder, aproximémonos a él, que está dentro de nosotras y ofrezcamos al mundo lo femenino que tanto necesita. Este órgano interior encarna la esencia de nuestra feminidad y, sin embargo, lleva una existencia miserable, olvidado, negado en lo más profundo de nuestro cuerpo.

Vamos a descender y reencontrar nuestro misterio, nuestro poder, compensar por el desplazamiento, haciendo pausas, hasta lo más profundo de nosotras mismas… sin falso pudor.

A menudo, al superar un acontecimiento de nuestra historia, emerge. Su recuerdo pide ser acogido, comprendido, digerido, integrado. El encuentro con el útero, su silencio, su creatividad, es una puerta de acceso a percepciones ilimitadas. La historia comienza con una exploración de éste, de su cuerpo, de sus emociones, para desarrollar más sensibilidad, profundizar en sus percepciones y poder igualmente confiar en sus propias sensaciones y en su intuición. Este encuentro nos permite ofrecer a nuestra intimidad la posibilidad de revelarse, de hacerse capaz de ser oída, de recibirla, de comprender cómo va el útero y lo que lleva en él. En este encuentro consigo mismo, desarrollar la escucha, después lo sentido.

LUGAR DE MEMORIA

“Lo importante no es el final, sino el camino” del conocimiento que vamos a recibir. Un camino no balizado, raramente explorado… queda todo por descubrir.

El útero guarda en su memoria los impactos de acontecimientos pasados, de vivencias agradables o difíciles. Receptáculo universal, guarda también en la memoria huellas de generaciones pasadas, nuestro cuerpo reaccionando, sin que sea consciente, por ejemplo, a una antepasada muerta en un parto, haciendo imposible la llegada al mundo de un bebé, mientras médicamente no hay nada que señalar. Por lo mismo, cuando un aborto es vivido en la negación (no al bebé, no a la situación, no a la pareja), esta negativa queda bloqueada en el útero incluso cuando el bebé se ha ido. Un trabajo de limpieza de esta memoria suele ser necesario. Esto también es válido para las huellas dejadas por los que han querido probar el néctar, aproximarse al cáliz sin que hayan sido invitados…

Lo que vemos del útero es lo que sale de él: sangre, bebés, y lo que entra en él: la semilla de la que se va a nutrir para crear un nuevo ser. Este lugar tiene el poder a la vez de  contener un ser durante nueve meses, la energía vuelta hacia el interior, y de expulsar, de transformar su química y las hormonas, cuando el bebé lo pida, para acompañarlo hacia la salida: es el bebé el que informa al útero de que está preparado para salir y este último, que lo ha contenido durante nueve meses, a la escucha de las necesidades del bebé, secreta las hormonas que modifican al que lo contiene, expulsándolo.

Cíclicamente, prepara el espacio para acoger la vida: en esta fase del ciclo nos volvemos hacia el interior, hasta el momento de las lunas, el periodo de tiyoweh [N.T. expresión Lakota que se refiere a la quietud, la paz del corazón, que se alcanza en el silencio interior, gracias al sentimiento de unidad], de escucha interior, donde, en el silencio, nos llegan de muy profundo intuiciones, visiones, clarificaciones. En este período, la energía está tan vuelta hacia el interior que los objetos se nos escapan de las manos. ¿Lo habéis notado vosotras también?

Las emociones almacenadas envenenan el interior y crean patologías que terminarán por verse en el exterior. Nuestras memorias dolorosas dejan huellas y marcas hasta sobre nuestros rostros, en nuestras miradas, estos recuerdos hacen que la distancia se instale entre nosotros y los demás, y no es forzosamente la distancia que deseamos, no es esta la distancia  “buena”. En esta distancia, el miedo ha cogido sitio, miedo al contacto, a la intrusión, que otro acaba de exigir nuevamente. Según M.D. Piontek, “el útero es el lugar privilegiado en el cuerpo de una mujer en el que años de emociones negativas se van a acumular y envenenar el organismo femenino desde el interior. Los problemas del útero, como las reglas dolorosas, las pérdidas vaginales, los fibromas o el cáncer, son manifestaciones de ese envenenamiento interior. Desde un punto de vista médico, estas enfermedades son consideradas normales. Pero por otro lado, vivir estando infeliz, negativa y pesimista es una actitud que muestra hasta qué punto la mujer está desconectada de su potencial femenino…”

Cada experiencia sexual que no es fuente de alegría es memorizada en el cuerpo y particularmente en el útero. La violencia sexual, la ausencia de amor y los conflictos no resueltos son veneno para un útero debilitado. Hacer el amor estando ausente hace que no habitemos nuestro útero, que nos separemos completamente de él. A propósito de este vacío del útero, M. D. Piontek escribe “la esperanza más común consiste en llenar positivamente el vacío negativo del útero con el embarazo. Un útero abandonado e infeliz es una de las motivaciones inconscientes más potentes para quedar embarazada y tener niños. El embarazo y el hecho de ser madre se convierten para muchas mujeres en la única manera de aportar sentido y una cierta realización a su vida y su sexualidad. Una vida de madre es muy activa, pero ser necesaria para alguien y estar desbordada no tiene nada que ver con estar completa”… y en estas condiciones, ¿qué pasará en la menopausia? Es muy probable que se encuentre este vacío, ¿cómo llenarlo entonces? Seguramente, las experiencias agradables, alegres, extáticas también son memorizadas en este lugar y le aportan una energía que le resulta vital. Es mi turno de cuidar este cáliz, de ofrecerme tiempo para entrar en mí y de escucharlo para atravesar las capas de dolores, de miedos, y acercarse al misterio. Y allí, “La Que Sabe”, de la que habla Clarissa Pinkola Estès en Mujeres que corren con los lobos, aparece, porque yo le he dejado sitio, que he descombrado las capas que me separaban de Ella.

LUGAR DE PRÁCTICAS

Cuando el útero está oprimido, estrechado, contraído… respiremos dentro, ESTEMOS CON él, y ofrezcámosle el tiempo que necesita para soltarse. Aportémosle nuestra presencia, velemos sobre él y permitámosle revelarse, abrirse, florecer e invitemos… a la sexualidad a convertirse en un acto sagrado.

Limpiar las memorias de este lugar significa atravesar el dolor, sus improntas todavía vivas y vibrantes en lo más hondo de nosotras. Algunas mujeres que he acompañado en este proceso consciente de limpieza me testimonian que esto modificó completamente la sangre de sus menstruaciones: el flujo, el color, el olor y la consistencia. Ocurre que en el transcurso de la clarificación de una memoria dolorosa la sangre sea muy oscura, que tenga un olor a sangre putrefacta. Con esta excreción, el cuerpo indica que evacua esta “vieja especialidad”.

Numerosas son las clarividentes que han sufrido violencia cuando eran niñas. Han aprendido a captar la intención del otro, era un medio de supervivencia para protegerse del peligro. El regalo de esta situación es que han desarrollado su intuición y una percepción sutil. El inconveniente es que esta experiencia de vida engendra distancia entre ella y los otros. A priori, esto pareció un buen medio para protegerse, pero aísla. El acto reflejo ante el encuentro con el otro será rechazarlo. Los espasmos dolorosos en época menstrual son una respuesta del cuerpo al rechazo de los otros.

… y un día se hace claro que no encontraremos el estado de pureza inicial buscada en secreto. Es entonces un buen momento para atravesar este océano de miedos, estas memorias colectivas (sí, de hecho, ¿son mías todas estas memorias de miedos, o bien me han sido transmitidas por los linajes de mujeres de las que yo desciendo?) para acercarse a este lugar de misterio y escuchar lo que tiene que revelar. Para hacer un trabajo de limpieza de las memorias de este lugar, hay diferentes herramientas a nuestra disposición: la meditación, las prácticas energéticas descritas por los taoístas. Por ejemplo, la que refuerza la apertura y cierre, contrayendo y relajando uno después del otro, de la vagina, el perineo y el ano. El útero, ahí, es reforzado y de resultas, esta energía puede subir hasta el corazón y llenarlo, circular por todo el cuerpo. Maitreyi D. Piontek explica que masajear el perineo “reforzará los órganos sexuales femeninos, las otras puertas inferiores, y ayudará a clarificar el espíritu y a regular las menstruaciones. El perineo es quien permite sea hacer remontar la energía sexual hacia lo alto, en la aspiración hacia lo divino, sea dejar esta energía fluir hacia lo bajo” Describe igualmente prácticas con el huevo energético para muscular la vagina y reforzar el útero. La práctica de la recapitulación chamánica [N.T. se trata del conjunto de herramientas que sirven para desprogramar patrones de conducta de una forma práctica y energética, hay muchas formas, pero lo fundamental en todas ellas la respiración consciente] permite liberar la energía almacenada en las memorias de humillación, de situaciones difíciles, de relaciones sexuales poco gratificantes, de emociones dolorosas… Escuchar y visitar este lugar… hacer pausas, poner silencio y tomar el cuidado de este espacio herido aplicando un bálsamo de benevolencia. Respiro en este lugar, llevando allí mi presencia, desarrollando un estado de consciencia, y me religo a su estado natural de sensualidad para que vuelva a ser lo que era, un espacio de dulce calidez y de gran seguridad. Y cuando me siento segura en mi útero, tengo la fuerza para afrontar cualquier situación: tengo una visión clara y extensa, tengo la energía para reaccionar.

En el momento de las prácticas energéticas, he experimentado estar plenamente en la energía de mi útero, con la sensación de tener casi tanto asentamiento y estabilidad como la Madre Tierra: mi pelvis se dilata, un poco como si mis piernas aportaran la estabilidad vertical y mi pelvis la estabilidad horizontal, como un velero que flota hacia el horizonte con su mástil y su casco. Y entonces, la energía sube a los pisos superiores de mi cuerpo, hasta el corazón, y emite una onda horizontal que, por resonancia, toca los corazones de los demás, mis palabras están cargadas de cualquier otra cualidad del ser.

“Conectadas a nuestro útero, nuestros sueños cambian de consistencia, de contenido. Meditando, he llegado a oír a mi útero revelarme cómo captarlo a él y a los que me rodean, captar para percibirlos mejor, para sentir si hay peligro o afinidad. Veía que de mi útero partían hilos con un embudo-receptor en el extremo. Podría parecerse a las ventosas que tiene el pulpo en sus tentáculos, con las cuales puede palpar lo que le rodea. La vida ofrece una multitud de posibilidades para poner en práctica la conexión de nuestro útero: hacedlo como un juego al preparar una comida, hablando, cantando, haciendo salir un sonido del útero, poned esta energía en todo lo que creéis…”

LUGAR DE PODER

Este lugar sagrado quiere nutrirse de creatividad, de cosas agradables, de una sexualidad plena, de una relación sensual con lo vivo.

La energía del útero está siempre ahí, incluso cuando físicamente ya no está: M. D. Piontek, en su libro El poder de la sexualidad femenina, invita a las mujeres que hayan sufrido una histerectomía a realizar prácticas energéticas con un huevo de piedra semipreciosa, para “consagrarse intensamente al bienestar de su útero, incluso cuando ya no está físicamente presente. Los esquemas energéticos y las emociones que han causado la enfermedad están siempre ahí y necesidad ser aclaradas y limpiadas. Trabajar con el huevo energético puede mostrarse útil para prevenir el hundimiento de otros órganos, lo que es susceptible de ocurrir con mayor facilidad, por el hecho del espacio no ocupado que deja la extirpación del útero.” Sí, consagrarse intensamente al bienestar de nuestro útero, habitarlo con una dulce presencia… y escucharlo una y otra vez. He oído decir que es en la menopausia cuando es más hablador…

Para restablecer lo femenino en nosotras y liberarlo, no hay otra posibilidad más que curar nuestro útero. Ligarnos a nuestro potencial femenino… a nuestra energía femenina, mejor nutrida por una sensación de bien-estar que por una actitud de bien-hacer. Sentir que un bienestar sensual nos acompaña, sea lo que sea lo que hagamos, y salir del “debo”, “tengo que”.

– Si no habito mi útero, no habito el espacio más bello, el más sutil de mí misma. Vivo en una sola habitación donde me siento limitada porque he tenido miedo de ir a visitar mi reino, de perderme en su inmensidad, miedo de ser cegada por su belleza, absorbida por su presencia, anonadada por su potencia. Debo dar el primer paso yo misma, dirigir a mi útero una mirada benévola, nutrirlo de un amor sagrado. No puedo pedirle a otro, mi pareja, mi médico… que reconozca mi lugar de poder, mi espacio sagrado, en mi lugar.

– El útero no tiene solamente como función traer niños al mundo. Conectadas a esta energía inagotable de creación, nos ofrece la posibilidad de concebir proyectos, de gestarlos en nosotras durante un tiempo, luego, llevarlos a término. Lo que sale de nosotras, de nuestra creatividad, está cargado de esta fuerza de vida. Y, bueno, para crear vida. Esto te vuelve viva, presente en la vida que nos siembra cuando nos ofrecemos a ella.

Nos toca, Mujeres, dejar nuestras dudas, volver a ser sacerdotisas y ocupar plenamente nuestro lugar. No abriéndose paso a codazos, ni utilizando nuestros sentimientos o nuestro sexo, sino diciendo nuestra verdad de mujer, atreviéndonos a decir “no estoy dispuesta a acogerte”, atreviéndose a tomar la palabra justo cuando somos vulnerables. Esta es nuestra gran arma, la vulnerabilidad, porque en ese momento, estamos más cerca de nosotras; entonces, podemos estar más cerca del otro, por muy terrorífico que sea.

Buscar comprender el misterio es como abrir una campanilla para ver de dónde viene el tintineo. Creo que es lo que el hombre trata de hacer cuando es intrusivo: busca aproximarse al misterio. Este lugar sagrado está tan bien hecho que es inviolable. Quien intenta abrirlo o cogerlo, hurtar el néctar de la feminidad, no hará más que depositar una memoria… para limpiar. El Lugar no puede abrirse más que desde dentro, después de que lo hayamos suavizado durante el tiempo que necesite. Insultarlo, olvidar escucharlo, respetarlo, querer ir demasiado deprisa y… ¡puf! la magia desaparece.

Cuando se abre, revela secretos y libera esa sustancia de creatividad para los sueños, las intuiciones, las visiones claras que parecían sin solución.

El Útero, Santo Grial, cáliz, creador desde la noche de los tiempos, de madre a hija contiene a La Que Sabe… es el primer cerebro de las mujeres y nos permite tener acceso al mundo de la energía. Una de sus funciones es conducir hacia el interior, después, del interior hacia el exterior. Es una puerta desde lo visible a lo invisible. Es el caldero mágico que transforma y da vida. Cultivar el misterio: establecer tiempo para estar con él. Escuchar el tintineo único de nuestro útero. No intentar comprenderlo, ni observarlo desde el exterior, y sentir, sentir que una parte se nos escapa y se nos escapará siempre… y aproximarnos al misterio. Sentir su olor, su color, dejarnos envolver por esta energía, por esta magia, como embriagado por un perfume. Sentir que todo el cuerpo secreta, en respuesta, los recuerdos que él despierta, las vías sutiles que emprende para crear nuevos recuerdos.

Muy sutil poder éste del perfume… al mismo tiempo imperceptible y omnipresente. El perfume toma las vías respiratorias, luego, se funde en la sangre y circula por todo el cuerpo. En los meridianos, se mezcla con la energía.

Perfume embriagador del jazmín, acidulado de una rosa antigua, sensual del ylang-ylang… ¿Os llega enseguida el olor? Si proyecto ylang-ylang en mi útero, es decir, creo un espacio, como un huevo, una burbuja en la que dejo al ylang-ylang desarrollarse, dejo a la matriz cuidar esta burbuja: la siento caliente, palpitante, una sensualidad se difumina por todo mi cuerpo… estoy dentro de esta burbuja, respiro con ella. Tal es el destino de las Mujeres: exhalar el perfume del útero y acoger la energía, la intuición, la percepción, el sueño, la idea, lo nuevo, lo impensado… crearlo, gestarlo y ofrecerlo al mundo.

Cuando el hombre se prepare para dejar de querer hacernos el amor, cuando acepte abandonarse, dejarse deslizar en el misterio de lo femenino, nos toca estar dispuestas a abrir desde dentro y, llevados por la fluidez, dos no son sino uno… UNO con una vida chispeante de belleza. Más allá del umbral de las viejas memorias molestas, que entorpecen, surgirán recuerdos de mujeres de poder, de encuentros con La Que Sabe, la que reside en el silencio y manifiesta su presencia desde el momento en que nos volvemos disponibles. Como el perfume, ella te encontrará, te hablará, te envolverá. Y tu relación con ella tendrá un aroma único. Su esencia escapa a las palabras. Viaja en ti, encuentra tu lugar de poder, explóralo, respira su perfume y exhálalo…

http://www.celebrerladeesse.net/parfum-duteacuterus.html

Meditación para sanar y conectar con el útero

Para que la mujer pueda acceder a la energía de su corazón, debe primero sanar su vientre, curar la herida ancestral de lo femenino. En prácticamente toda mujer encarnada hoy en la Tierra existe esa herida. Es la herida formada por todo el dolor acumulado en el inconsciente colectivo de la humanidad, por los miles de años de represión y utilización de lo femenino.

Tenemos que empezar por sanar nuestro vientre, para que la Diosa se pueda manifestar. Y hoy en día, el vientre de las mujeres se encuentra impregnado a nivel celular de la herida de siglos de dominio y deshonra de la Diosa… Nuestras relaciones sexuales no han hecho, ni hacen, más que agravar dicha herida… Tenemos que empezar a pensar, que cualquiera que no nos trate con reverencia y respeto, no tiene derecho a entrar en nosotras.

La sanación de la mujer, y esa toma de su verdadero poder, ayudarán también al hombre a curarse, porque va a deshacer toda la energía atrapada a través de historias de cientos y cientos de encarnaciones, que lo que hacen es crear más dolor e inseguridad en la Tierra.

Ejercicio para sanar y conectarnos con nuestro útero:

– Ponte en un lugar apartado donde puedas estar tranquila, que sepas que no vas a ser interrumpida por un tiempo.

– Escucha una música (con auriculares preferiblemente), que te ayude a conectar con tus emociones, y con tu aspecto más femenino. Te puedo recomendar: Sanación emocional, Lisa Thiel, mantras de Shakti, mantras de la Madre Durga (1) y (2). Musica africana…etc.

– Visualízate en un gran valle, rodeada de vegetación, de naturaleza, en medio de la luna llena. Estas con más mujeres, visualízalas con luz, como tus hermanas y amigas, todas llevan largos vestidos de color de rojo, el color del útero, y están en circulo, todas se dan la mano.

– Empieza a danzar con los ojos cerrados, alguna danza sencilla que te surja, mientras visualizas a las demás hermanas danzando contigo, y declaras que están honrando el útero de vuestras madres, de vuestras abuelas, de ustedes mismas, que están honrando el útero de la Madre Tierra, y haz un sencilla reverencia al útero en el momento que estimes oportuno.

– Hónrate por ser mujer, reconócete como la encarnación del Amor, de la Belleza, de la Sabiduria, de la Alegría, de la Felicidad, de la Libertad, de la Sanación. Reconócete como la encarnación de la Diosa misma.

– Cuando creas que debes parar… Hazlo… Repite este ejercicio los días en que te sea posible.

Atención: Es probable que sientas ganas de llorar, o sientas una gran tristeza, no reprimas tus lágrimas, permíteles que salgan, para sanar, para curar esa herida. Así también obtendrás más energías para mejorar tu vida a todos los niveles, para tener más fuerza, para tener más paz mental, para liberarte de bloqueos, etc.

Encontraréis este ejercicio en diversas páginas, pero en ninguna de ella se cita su autoría. Disfrutadla.

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Esta soy yo

Elena

Elena

Advanced Moon Mother formada por Miranda Gray, Terapeuta Esencial y Master en Flores de Bach por el Centro Edward Bach de Madrid, EFT, Maestra de Reiki Usui Tibetano.

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Mujer de Luna

Esta aventura comenzó como Historias en Espiral, una nube de textos que se entretejían formando un viaje hacia el interior. Se transformó en Mujer de Luna cuando el viaje se llenó de energía y esencia femenina conectada con la Luna y nuestro útero. ¿En qué estación del viaje estás tú?

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